Estados Unidos está viviendo una ominosa segunda ola de infecciones. Según los últimos datos, 39 de los 50 estados están experimentando un incremento en el número de casos e ingresos hospitalarios por el nuevo coronavirus, causante de la COVID-19.
El aumento de los casos se debe, en gran parte, a que la gente ignora las advertencias de salud pública para llevar mascarillas o evitar aglomeraciones, como se pudo observar en las celebraciones del 4 de julio, el Día de la Independencia.
Al sur del continente americano, en las costas caribeñas de Colombia, la situación es igual de crítica. La costa del Caribe registra más del 40 % del total de los 113 mil casos de Colombia y las autoridades no han logrado frenar el avance de la pandemia.
En España, en dos días, las autoridades han tenido que poner en cuarentena a dos localidades por el aumento repentino de casos: los habitantes de La Marina (Galicia) y Lleida (Cataluña) enfrentan restricciones durante al menos una semana.
Mientras, las últimas investigaciones sobre la pandemia aumentan aún más la incertidumbre. Por un lado, la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció la detención de las pruebas clínicas con varios fármacos, incluida la hidroxicloroquina, al no observar una reducción de mortalidad tras su uso.
Por otro lado, centenares de especialistas han informado a la OMS de que hay evidencia de que el coronavirus también puede infectar, estando flotando en partículas de aire. Han pedido a la entidad que revise sus recomendaciones de salud.
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