• Militares rusos y bielorrusos en los ejercicios, llamados Hermandad Eslava 2020.
Publicada: domingo, 27 de septiembre de 2020 7:45

Rusia y Bielorrusia practican cómo repeler las agresiones militares en su contra, en medio de las crecientes tensiones con Europa y la OTAN, liderada por EE.UU.

Esto ocurrió a lo largo de la tercera fase de los ejercicios, llamados Hermandad Eslava 2020, que se llevó a cabo en Bielorrusia, tras “unos escenarios antiterroristas”, sin que estas maniobras constituyeran “una  amenaza a otros países”, según el Ministerio de Defensa de Rusia.

El primer viceministro bielorruso de Defensa, el general de división Alexander Volfovich, por su parte, aseguró el sábado que, durante las aludidas prácticas, las tropas de ambos países practicaron cómo repeler eventuales agresiones militares lanzadas contra el Estado de Unión, también conocido como la Unión de Rusia y Bielorrusia, que se formó ante la propuesta hecha por el presidente bielorruso Alexandr Lukashenko.

“Una agrupación conjunta de las fuerzas (rusas y bielorrusas) practicó operaciones para repeler una agresión conjunta contra el Estado de Unión”, indicó Volfovich al principal canal de televisión local Belarus-1.

Como parte de los ejercicios, los militares también entrenaron tácticas como la captura de líneas y posiciones de defensa, las acciones de combate dirigidas a mantener una zona de defensa estratégica, el apoyo de fuego de las tropas de defensa, el asalto aéreo y el apoyo de aviación, de acuerdo con el alto mando castrense.

 

La primera fase de la Hermandad Eslava 2020 comenzó el 14 de septiembre. Rusia delegó unidades de un regimiento de asalto de la Fuerza Aerotransportada de Pskov. La segunda fase de los ejercicios se llevó a cabo del 22 al 25 de septiembre, en la que participaron más de 900 soldados y alrededor de 100 piezas de equipo militar.

Los simulacros, que se realizan de formar regular desde 2015, tienen el objetivo de mostrar la decisión de rechazar las agresiones contra el Estado de la Unión de Rusia y Bielorrusia, así como garantizar la integridad territorial de Bielorrusia.

La tercera fase se efectuó, en medio de la tensión entre Rusia y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), por un lado, y la tirantez entre Europa y Bielorrusia tras las presidenciales en las que Lukashenko volvió a ganar, por otro lado.

La Unión Europea (UE) insistió en su postura y aseguró el jueves que no reconocía a Lukashenko como presidente de Bielorrusia.

El mandatario bielorruso achacó la caótica situación que se vive en el país a “elementos de injerencia extranjera”, denunciando que la Administración estadounidense planeaba dirigir las protestas antigubernamentales con la connivencia de la UE.

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