“Quiero recordar que el despliegue de uno u otro armamento, el emplazamiento de una u otra unidad militar en territorio ruso es exclusivamente una cuestión soberana”, ha afirmado este martes el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.
El lunes, el jefe del comité de defensa de la Cámara Baja del Parlamento ruso, Vladimir Shamanov, informó de la instalación “indefinida” de misiles Iskander, con capacidad nuclear, en el enclave báltico de Kaliningrado, entre Polonia y Lituania, y este anuncio provocó inquietud en EE.UU. y en los países de la zona miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
A este respecto, el portavoz presidencial ruso ha subrayado que su país no representa ninguna amenaza, pues jamás ha amenazado a nadie, por lo que “difícilmente puede haber motivo para la preocupación”, recoge la agencia oficial rusa TASS.
Quiero recordar que el despliegue de uno u otro armamento, el emplazamiento de una u otra unidad militar en territorio ruso es exclusivamente una cuestión soberana”, aclara el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.
EE.UU., por el contrario, denuncia que la presencia de este tipo de armas cerca de las fronteras de la Alianza Atlántica pone en jaque la seguridad europea.
“Cualquier despliegue de misiles capaces de llevar ojivas nucleares cerca de nuestras fronteras no ayudará a disminuir las tensiones (…) es importante determinar la situación exacta. La OTAN está en alerta (…) sabemos que los rusos han estado movilizando equipos dentro y fuera de Kaliningrado durante mucho tiempo”, ha dicho este martes un oficial de la OTAN a Reuters.
Moscú tampoco valora mejor a la Alianza Atlántica, a la que tacha de “bloque agresivo” y aduce que instala sus misiles debido al aumento de la presencia militar de EE.UU. y de sus aliados cerca de las fronteras occidentales rusas.
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