De ellos se ha dicho que vienen a robar el trabajo. Que deben ser un actor secundario. Que primero, los Italianos. Que en resumidas cuentas, los inmigrantes, y en especial los irregulares, son un problema para el país.
En los últimos tiempos, algunas fuerzas políticas han visto como crecían sus apoyos poniendo frente a frente a los más desfavorecidos y a los inmigrantes. Algo que se ha traducido en una tensión social.
Según un último informe de Bankitalia, el 23 % de la sociedad está en riesgo de pobreza. Cifra que junto a los casi 300.000 desembarcos en los últimos dos años, ha creado un caldo de cultivo propicio para descargar la ira sobre el diferente.
Estigmatizar a los inmigrantes, convertirlos en un chivo expiatorio, funciona en la política italiana. Prueba de ello es que el partido político Liga Norte ha multiplicado por cuatro sus resultados en las urnas tras coser su bandera electoral con la xenofobia y el ataque frontal a la inmigración irregular.
Los ‘sin papeles’, dijo la coalición de derechas de la que forma parte la Liga, serían expulsados en caso de gobernar.
La Liga no fue el único. También el más apoyado en los comicios, el Movimiento 5 Estrellas (M5E), amenazó con cerrar las fronteras si no recibía solidaridad europea en la crisis migratoria.
Mientras se encuentra una solución al flujo migratorio, el discurso xenófobo y el miedo, siguen alimentándose en Italia.
Rubén Martínez, Roma.
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