Más de medio millón de jóvenes solicitaron alivio temporal conocido como DACA, la cual es una acción diferida que ofreció un estatus legal temporal en el país en el año 2012 a quienes llegaron a EE.UU. antes de cumplir 16 años de edad, otorgando un permiso de trabajo temporal y frenando una posible deportación.
Recientemente, el presidente Barack Obama extendió con una acción ejecutiva el DACA por otros dos años, pero los avances y retrocesos ante la necesidad de una reforma migratoria son tantos que al parecer los jóvenes ya no quieren seguir en la lucha.
Esto es preocupante para el futuro de EE.UU., dicen los activistas, porque al no ofrecer educación a la juventud se está creando una próxima generación sin profesionistas o por lo menos sin las intenciones de convertirse en uno.
La primera orden ejecutiva ofrecida por Obama ya hubiera entrado en efecto, pero la realidad es que, hoy por hoy, los cientos de miles de jóvenes que califican para permanecer en el país, trabajar y estudiar legalmente, han encontrado una serie de barreras y obstáculos, pero según los que defienden los derechos del inmigrante, es momento de redoblar fuerzas y tomar al toro por los cuernos.
La comunidad indocumentada de Los Ángeles (suroeste) dice que no se quedarán con los brazos cruzados, pues aseguran que la juventud hispana en EE.UU. fue un factor muy importante para la elección del primer presidente de color en la historia de la Unión Americana, y dicen que apoyarán a sus jóvenes para lo cual ya se planean marchas multitudinarias para los próximos días, con las cuales se pedirá la reactivación de las órdenes ejecutivas ofrecidas en Las Vegas (oeste) el pasado 20 de noviembre.
Al parecer el escenario para los estudiantes no tiene para cuando estabilizarse, pues una semana hay esperanza, y la otra se cancela todo indicio de una legalización. Como dicen: la moneda sigue en el aire.
Víctor Cordero, Los Ángeles.
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