El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, en una reunión con el jefe del Ejército de Pakistán, el mariscal de campo Asim Munir, ha subrayado este lunes que la mala fe y el incumplimiento de los compromisos por parte de Estados Unidos impidieron establecer la estabilidad en la región y erosionaron aún más la confianza internacional en Washington.
Las conversaciones se desarrollaron en el marco de los esfuerzos diplomáticos de Pakistán para contribuir a promover la paz y la seguridad en Asia Occidental.
Durante la reunión, Qalibaf, quien también encabeza la delegación negociadora iraní, ha examinado varios casos de incumplimiento estadounidense respecto al Memorando de Entendimiento (MoU por sus siglas en inglés) de Islamabad.
Qalibaf ha destacado que las obligaciones de ambas partes en virtud del acuerdo son claras e inequívocas.
“Fue Estados Unidos, mediante su mala fe, el que impidió establecer la estabilidad en la región y generó otro motivo de desconfianza hacia este país”, ha afirmado.
Al reafirmar la firmeza de Teherán, el presidente del Parlamento iraní ha rechazado cualquier idea de que la República Islámica pueda ser sometida a presiones externas.
“Estamos trabajando activamente para aplicar las condiciones del memorando. Es Estados Unidos quien debe cumplir sus compromisos en virtud del acuerdo”, ha subrayado.
Pakistán reafirma su compromiso con la estabilidad
Por su parte, el mariscal de campo Asim Munir destacó el compromiso de Pakistán con su papel como fuerza estabilizadora en la región.
Ha asegurado a la parte iraní que Islamabad continuará con sus esfuerzos diplomáticos y estratégicos para restablecer la paz, la seguridad y la estabilidad en Asia Occidental.
El Memorando de Entendimiento de Islamabad es un acuerdo preliminar entre Irán y Estados Unidos, mediado por Pakistán junto con Catar, Egipto y Turquía, cuyo objetivo es poner fin a la guerra en la región.
El 17 de junio, Teherán y Washington firmaron un memorando de entendimiento, mediado por Pakistán, con el objetivo de poner fin a las hostilidades estadounidenses y preparar una nueva ronda de negociaciones. Sin embargo, el 8 de julio, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció unilateralmente la terminación del acuerdo marco de alto el fuego con Irán.
Ante las violaciones estadounidenses del Memorando de Entendimiento, Teherán cerró el paso por el estrecho de Ormuz hasta que cese la injerencia de Washington y advirtió a Estados Unidos de las consecuencias de nuevos ataques.
El miércoles, Trump anunció una nueva ofensiva económica contra Irán, que ha descrito como un “Día D” y la mayor operación de este tipo emprendida contra un país, con el objetivo de cortar las vías de financiación de Teherán y someterlo a un “aislamiento sin precedentes”.
Washington amenazó además con represalias económicas contra cualquier país, empresa o entidad financiera que contribuya a mantener los flujos de dinero hacia Teherán.
En reacción, el canciller iraní, Seyed Abás Araqchi, aseguró que la guerra económica de Trump está abocada al fracaso, recordando que anteriores presidentes estadounidenses como Barack Obama también plantearon medidas de asfixia económica que no dieron resultado.
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