El Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica de Irán (CGRI) ha subrayado en un comunicado emitido el lunes la necesidad de fortalecer el poder del país para alcanzar la máxima capacidad de disuasión y reforzar las capacidades de operaciones ofensivas contra sus enemigos.
El CGRI ha señalado que una planificación inteligente y el apoyo integral de los funcionarios revolucionarios para mejorar la capacidad de disuasión y la resiliencia nacional constituirán un escudo sólido e invencible para Irán frente a la guerra económica, la ola de sanciones y la máxima presión del enemigo.
El comunicado describe la guerra económica como el principal campo de batalla actual contra el enemigo y señala que este, mediante una guerra económica y sanciones multilaterales, busca generar desesperanza, presionar el sustento de la población y socavar la confianza social.
En este contexto, ha subrayado que los esfuerzos permanentes e inteligentes de todos los sectores del Gobierno —economía, comercio, petróleo, industria, agricultura, banca y diplomacia— para neutralizar las sanciones, gestionar el mercado, garantizar los bienes básicos, controlar la inflación y generar empleo desempeñan un papel indispensable y decisivo.
Asimismo, ha reafirmado su compromiso de continuar su estrategia, bajo las directrices del Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Moytaba Jamenei, y brindar un firme respaldo al Poder Ejecutivo. Finalmente, deseó al presidente y al Gobierno éxito continuo en su servicio al pueblo iraní.
Según el comunicado, Irán se encuentra actualmente en una confrontación desigual y total con el frente de la hegemonía, especialmente con Estados Unidos y el régimen sionista.
En estas circunstancias, sostiene que el firme respaldo del Gobierno a los frentes de defensa nacional y el fortalecimiento de la resiliencia social no son una opción, sino una necesidad vital y estratégica, además de un factor determinante para las victorias históricas de Irán.
La nota se produce mientras el presidente estadounidense, Donald Trump, tras fracasar en el campo militar frente a Irán, anunció el miércoles una guerra económica “sin precedentes” contra la nación iraní.
Por su parte, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, ha advertido a terceros países que continúen sus relaciones comerciales con Teherán y ha instado especialmente a China, el mayor importador de crudo iraní, a suspender sus compras de petróleo o enfrentarse a severas sanciones secundarias y penalizaciones financieras.
En reacción, el canciller iraní, Seyed Abás Araqchi, aseguró que la guerra económica anunciada por el presidente de EE.UU., Donald Trump, está abocada al fracaso, recordando que anteriores presidentes estadounidenses como Barack Obama también plantearon medidas de asfixia económica que no dieron resultado.
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