• Presidente de EE.UU., Donald Trump (dcha.) y el primer ministro indio, Narendra Modi, en Washington, 13 de febrero de 2025.
Publicada: lunes, 27 de julio de 2026 0:46

La reticencia de la India a enfrentar a EE.UU. por los ataques contra Chabahar expone las contradicciones de su política hacia Irán, ha subrayado un periodista.

La continua reticencia de la India a desafiar abiertamente a Washington, pese a los recientes ataques estadounidenses contra Irán, incluida la estratégica ciudad costera de Chabahar, ha puesto de manifiesto las contradicciones en el núcleo de la política exterior de Nueva Delhi, afirma un periodista y analista indio de política exterior.

En declaraciones al sitio web de Press TV, Sanjay Kapoor, fundador y editor de la revista Hardnews y presidente del Gremio de Editores de la India, afirmó que el enfoque de la India hacia Chabahar nunca ha sido independiente de la política estadounidense respecto a Irán, y señaló que Nueva Delhi ha calibrado sistemáticamente su compromiso con el estratégico puerto iraní en función de la estrategia regional más amplia de Washington.

“La India decidió asumir el proyecto de Chabahar solo después de que el entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama, firmara el JCPOA y existiera un esfuerzo global para normalizar las relaciones con Irán”, afirmó Kapoor.

Señaló que la India, al igual que muchos otros países, también rompió su relación energética con Irán después de que Washington instruyera a Nueva Delhi a dejar de comprar petróleo iraní, subrayando la disposición de la India a atender las preocupaciones estadounidenses respecto a la República Islámica.

“La India también cortó sus vínculos energéticos con Irán después de que Estados Unidos le dijera a Nueva Delhi que dejara de comprar petróleo iraní. En otras palabras, la India ha tenido en cuenta las preocupaciones de Estados Unidos sobre Irán”, declaró.

Kapoor afirmó que el Gobierno de Nueva Delhi, encabezado por el Partido Bharatiya Janata (BJP), ha cultivado al mismo tiempo estrechas relaciones estratégicas con Israel, una política que ha alineado aún más la política exterior de la India con la de Washington.

“Además, este Gobierno del BJP también ha estado muy cercano a Israel, lo que garantiza que Nueva Delhi permanezca alineada con Estados Unidos y su política exterior”, declaró al sitio web de Press TV.

Sus declaraciones se producen tras la reciente agresión estadounidense contra el sur de Irán, durante la cual también fue atacada la ciudad portuaria de Chabahar, lo que ha suscitado interrogantes sobre el futuro del principal proyecto de conectividad de la India en la región y sobre si Nueva Delhi puede seguir presentando el puerto como una prioridad estratégica mientras evita criticar directamente los ataques de Estados Unidos contra territorio iraní.

Situado en la costa sureste de Irán, Chabahar ha sido considerado durante mucho tiempo la puerta de entrada de la India hacia Afganistán y Asia Central, permitiéndole eludir a Pakistán y, al mismo tiempo, proporcionando a Teherán un importante centro regional de comercio.

La India ha invertido en el desarrollo de la terminal Shahid Beheshti del puerto, considerando a Chabahar como un contrapeso al puerto paquistaní de Gwadar, desarrollado en el marco del Corredor Económico China-Pakistán (CPEC).

Los profundos lazos históricos no se han traducido en una coherencia estratégica

A pesar del enfoque cauteloso adoptado por la India en los últimos años, Kapoor declaró al sitio web de Press TV que las relaciones entre Irán y la India se sustentan en siglos de interacción histórica, cultural y religiosa.

Señaló que la India alberga la segunda mayor población chií del mundo después de Irán, y añadió que los vínculos religiosos entre ambos países siguen desempeñando un papel importante en las relaciones entre sus pueblos.

También hizo referencia a los antiguos vínculos del Imam Jomeini con su ciudad natal, Lucknow, capital del estado de Uttar Pradesh, el más poblado del norte de la India.

“Existe una interacción continua entre el clero chií de la India y sus homólogos en Irán e Irak”, señaló, al tiempo que añadió que Irán tradicionalmente ha visto a la India de manera diferente a muchos otros países, debido a la afinidad cultural de larga data entre ambas civilizaciones.

“Irán nunca vio a la India como un país extranjero. También consideran a Cachemira, en la India, como Irán-e-Sagheer (Pequeño Irán)”, afirmó, en referencia a la región himalaya de Cachemira, de mayoría musulmana, situada en el norte de la India.

Kapoor sostuvo que los sucesivos gobiernos de Nueva Delhi creyeron que esos profundos vínculos permitirían a la India preservar su relación con Teherán incluso mientras fortalecía su cooperación estratégica con Washington.

“El Gobierno indio, bajo el BJP, siempre creyó que podría mantener relaciones sustanciales con Irán, del mismo modo que gestionó el puerto de Chabahar”, afirmó.

Sin embargo, sostuvo que Nueva Delhi terminó considerando que la alineación con Estados Unidos constituía una prioridad estratégica más apremiante.

“Por la razón que fuera, pensaron que tenían motivos más convincentes para alinearse con Estados Unidos. Creían que Irán podía esperar”, comentó Kapoor.

Según el veterano periodista, la reticencia de la India a respaldar públicamente a Irán obedece menos a una actitud hostil hacia Teherán que a su determinación de mantenerse alineada con las ambiciones geopolíticas de Washington.

“Su reticencia a apoyar abiertamente a Irán se debe a su desesperación por estar del lado correcto de Estados Unidos”, subrayó.

Considera que los responsables políticos de la India esperan que la actual situación regional evolucione y siguen confiando en que la tradicional doctrina de autonomía estratégica de Nueva Delhi terminará permitiéndole reparar cualquier daño ocasionado a las relaciones bilaterales.

“Creen que lo que está ocurriendo es transitorio y que el resultado final será diferente al actual. Su recurso a la autonomía estratégica en su política exterior les dará la oportunidad de recomponer sus relaciones con el Gobierno iraní”, afirmó Kapoor.

Los ataques de EE.UU. han puesto de manifiesto la fragilidad de la estrategia india respecto a Chabahar

Kapoor afirmó que Chabahar fue concebido originalmente como una alternativa estable a los otros grandes puertos de Irán, lo que lo hizo especialmente atractivo para la India cuando Teherán ofreció a Nueva Delhi la oportunidad de desarrollar la terminal Shahid Beheshti.

“Se suponía que Chabahar estaría alejado de la inestabilidad que solía existir en Bandar Abbas. Se esperaba que fuera un lugar estable y pacífico. Ese era el principal atractivo de Chabahar cuando el Gobierno iraní ofreció a la India su terminal, Shahid Beheshti”, dijo.

Sin embargo, afirmó que los recientes ataques estadounidenses en los alrededores del puerto han alterado de manera fundamental esas premisas.

“Por alguna extraña razón, Chabahar está siendo objeto de la ira de los ataques estadounidenses. Han lanzado misiles y bombardeado el puerto”.

Kapoor cuestionó la afirmación de Nueva Delhi de que la infraestructura india en el puerto no sufrió daños durante los ataques.

“El Gobierno indio dice que la infraestructura india no sufrió pérdidas como consecuencia del ataque. Eso es mucho decir”, añadió.

El veterano periodista indio señaló que Nueva Delhi invirtió aproximadamente 120 millones de dólares en la terminal Shahid Beheshti, pero limitó deliberadamente nuevas inversiones porque las sanciones estadounidenses hacían cada vez más difícil la financiación del proyecto.

Según Kapoor, fuentes del Gobierno ruso habían indicado anteriormente que Moscú ayudó a la India en varias ocasiones a superar las dificultades de financiación del proyecto.

A pesar de mantener su presencia en Chabahar durante años, Kapoor sostuvo que Nueva Delhi nunca llegó a comprometerse plenamente con el proyecto.

“A pesar de haber perseverado durante muchos años, la India siempre fue un socio reticente”, afirmó.

Kapoor dijo que numerosos expertos iraníes le han manifestado durante años que Teherán preservó deliberadamente Chabahar como una oportunidad para la India, pese a contar con otros posibles socios.

“Como me dijeron muchos expertos iraníes, Teherán había reservado Chabahar para la India”, declaró al sitio web de Press TV. “Sostienen que, si hubiera querido, podría haber entregado el puerto a Pakistán, China o incluso a Rusia”.

Afirmó que los cálculos estratégicos de la India cambiaron significativamente después de la retirada de Estados Unidos de Afganistán, eliminando una de las principales razones que motivaban la inversión de Nueva Delhi en el puerto iraní.

“La India pensó que Chabahar había dejado de ser viable después de que Estados Unidos abandonara Afganistán”, afirmó.

En lugar de relacionarse con el nuevo Gobierno afgano encabezado por los talibanes, Kapoor dijo que la India orientó su atención hacia iniciativas alternativas de conectividad respaldadas por Washington y varios de sus socios regionales.

El periodista considera que las prioridades regionales de la India se han desplazado cada vez más de Chabahar hacia el Corredor Económico India-Oriente Medio-Europa (IMEC), una iniciativa de conectividad respaldada por Estados Unidos que conecta la India con Europa a través de los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, los territorios ocupados por Israel y países mediterráneos como Grecia e Italia.

“La India no quiso negociar con los talibanes y se sumó con gusto al IMEC, que prometía mucho, incluido un asiento en la mesa principal del G7”, afirmó.

Kapoor recordó que, tras la firma de un memorando de entendimiento (MoU) entre Teherán y Washington, surgieron brevemente especulaciones en los medios indios sobre una posible reactivación del compromiso de Nueva Delhi con Chabahar. Sin embargo, señaló que esas expectativas se desvanecieron rápidamente una vez que el alto el fuego se rompió y Estados Unidos reanudó sus ataques contra Irán.

La India depende de Afganistán y de los cálculos de Washington

Preguntado sobre si el éxito a largo plazo de Chabahar depende en última instancia de la estabilidad y soberanía de Irán, Kapoor afirmó que los cálculos estratégicos de Nueva Delhi van más allá de los acontecimientos dentro de Irán.

“La estabilidad de Chabahar depende, según la estimación de la India, de quién controle Afganistán y de cómo perciba Estados Unidos el puerto”, señaló.

Explicó que la principal motivación de la India para invertir en Chabahar nunca se limitó únicamente a intereses comerciales, sino que se centró en obtener acceso directo a Afganistán evitando a Pakistán.

Según Kapoor, los cambios en el panorama geopolítico regional han complicado esos cálculos.

“Mi argumento puede no coincidir con las opiniones de otros, pero la India solo defendería Chabahar si no provoca una respuesta hostil de sus socios del Golfo (Pérsico), y eso solo es posible si Washington respalda a la India para ayudar a Afganistán, así como para apoyar sus posiciones frente a Pakistán”, afirmó.

Sostuvo que Pakistán sigue siendo un factor central en el pensamiento estratégico de la India, y señaló que el cambiante equilibrio militar en el sur de Asia tras la reciente guerra contra Irán ha complicado aún más la toma de decisiones de Nueva Delhi.

“Después de la reciente guerra en Asia Occidental, se ha producido un cambio y Pakistán está en una mejor posición militar. Lo que ocurra a continuación tendrá impacto en la política de la India hacia Chabahar”, comentó.

Para Kapoor, las futuras inversiones de la India en el puerto dependerán principalmente de la evolución de las relaciones entre Irán y Estados Unidos, así como de la posición regional de Pakistán.

“En resumen, la India invertirá en Chabahar si Estados Unidos establece relaciones de trabajo con Irán y Pakistán queda a la defensiva debido a ello”.

Las relaciones con Israel conllevan riesgos a largo plazo

Kapoor afirmó que la creciente asociación de la India con Israel plantea inevitablemente interrogantes en Irán sobre la futura dirección de las relaciones bilaterales.

“Normalmente, la confianza de la que disfrutan India e Irán debería erosionarse después de que el primer ministro indio, Narendra Modi ,estuviera en Tel Aviv solo unos días antes de que comenzara la guerra”, declaró el periodista indio.

“La pregunta fundamental que Irán debería hacerse es si la India es un amigo o un enemigo”, añadió, señalando las numerosas interacciones entre líderes indios e israelíes en los últimos años.

Agregó que, pese al aumento de la cooperación estratégica con Israel y a los estrechos vínculos con Washington, la India ha logrado hasta ahora preservar relaciones de trabajo con Irán.

Según Kapoor, Nueva Delhi parece confiar en que puede mantener relaciones con "ambos lados" sin sufrir importantes consecuencias diplomáticas.

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