La República Islámica de Irán ha condenado en la 137.ª reunión del Consejo de la Organización Marítima Internacional (OMI) los ataques militares de Estados Unidos contra puertos, zonas costeras e infraestructuras marítimas del país, y los ha calificado como una flagrante violación del derecho internacional y una amenaza contra la vida de los civiles, los marinos, la navegación comercial y el medio ambiente marino.
En una declaración oficial leída, la delegación iraní ha denunciado que los ataques de las dos últimas noches, dirigidos contra infraestructuras marítimas, incluida la torre de control del tráfico marítimo de Chabahar, embarcaciones pesqueras civiles y equipos destinados a la seguridad de la navegación, constituyen un uso ilegal de la fuerza contra la soberanía y la integridad territorial de Irán.
En la declaración, la delegación iraní ha subrayado que Washington no puede afirmar que defiende la “libertad de navegación” mientras ataca instalaciones de control del tráfico marítimo y equipos destinados a garantizar la seguridad de los buques y los marinos.
Asimismo, ha señalado que ningún país puede erigirse simultáneamente en denunciante, juez y ejecutor, para luego utilizar acusaciones unilaterales sobre incidentes relacionados con buques comerciales como pretexto para una agresión militar.
La delegación iraní ha sostenido que el deterioro de la seguridad marítima no es la causa de la crisis actual, sino una consecuencia directa de la guerra de agresión lanzada por Estados Unidos y el régimen sionista contra la República Islámica de Irán.
En otra parte de la declaración, Irán ha calificado de parcial y antiraní el documento presentado por Emiratos Árabes Unidos (EAU) sobre el estrecho de Ormuz, al considerar que intenta presentar a ese país como defensor de la libertad de navegación y del derecho internacional, mientras oculta su papel en la actual inseguridad en el estrecho de Ormuz y la región.
La declaración ha afirmado que EAU ha puesto su territorio, espacio aéreo, bases militares, instalaciones e infraestructura logística al servicio de operaciones militares contra el pueblo iraní, la soberanía y la integridad territorial de la República Islámica de Irán, así como contra la seguridad de la navegación en el estrecho de Ormuz.
La delegación iraní ha recordado que, de conformidad con la Resolución 3314 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, un Estado que permite que su territorio sea utilizado para cometer un acto de agresión contra un tercer país también incurre en responsabilidad por dicho acto, por lo que Emiratos no puede eludir esa responsabilidad.
Asimismo, la delegación iraní ha afirmado que, en lugar de reconocer su papel en facilitar la agresión y socavar la seguridad regional y marítima, Emiratos intenta utilizar los mecanismos de la OMI para invertir la condición de agresor y víctima, un intento que, según Irán, debe ser rechazado de manera categórica.
La delegación iraní también ha sostenido que el régimen sionista carece de legitimidad jurídica y moral para pronunciarse sobre la seguridad marítima, la libertad de navegación o el respeto al derecho internacional, y ha recordado su historial de bloqueo marítimo de Gaza, interceptación de embarcaciones con ayuda humanitaria en aguas internacionales y detención de civiles.
Según la declaración, la agresión contra Irán ha modificado de forma sustancial las condiciones de seguridad y operación de la navegación en el golfo Pérsico, el estrecho de Ormuz y el mar de Omán, por lo que Irán, como Estado ribereño, ha adoptado las medidas necesarias para proteger la seguridad marítima, sus intereses esenciales y la vida de los marinos.
La delegación iraní ha recordado el memorando de entendimiento (MoU, por sus siglas en inglés) que puso fin a la guerra entre Irán y EE.UU. y ha señalado que, conforme al apartado 5 de ese acuerdo, la República Islámica de Irán asumió la responsabilidad de facilitar la navegación comercial a través del estrecho de Ormuz, garantizar el paso seguro de los buques mercantes, eliminar obstáculos técnicos y militares y coordinar las medidas de navegación y seguridad. Asimismo, ha subrayado que el apoyo a ese memorando no puede ser selectivo.
El documento también ha añadido que el cumplimiento efectivo de esas responsabilidades requiere que la definición de rutas, la gestión del tráfico marítimo, la coordinación de la seguridad y la eliminación de riesgos para la navegación permanezcan bajo la supervisión de las autoridades competentes iraníes.
También ha afirmado que la experiencia ha demostrado que los buques comerciales que han transitado por las rutas establecidas y en coordinación con las autoridades iraníes han cruzado el estrecho de Ormuz de forma segura y sin incidentes.
La delegación iraní ha advertido además contra los intentos de algunos terceros de presionar a propietarios y operadores de buques para ignorar los mecanismos de coordinación vigentes y utilizar rutas paralelas, no autorizadas y potencialmente inseguras, al considerar que esas acciones no fortalecen la libertad de navegación ni mejoran la seguridad marítima.
Irán ha reiterado igualmente su posición jurídica de que no es parte de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar y, por tanto, no está obligado por el régimen convencional de tránsito al que algunas delegaciones hacen referencia.
Al final de su declaración, ha enfatizado que la OMI es una organización técnica especializada y no debe convertirse en una plataforma política para condenar a determinados Estados miembros.
Asimismo, ha reiterado el compromiso de Irán con una navegación marítima segura y ordenada y ha asegurado que continuará defendiendo con firmeza su soberanía, su seguridad, sus derechos soberanos y sus intereses legítimos frente a cualquier intento de distorsionar la realidad jurídica y los hechos sobre el terreno.
También ha pedido que los informes, el seguimiento y las evaluaciones de la OMI sean objetivos, equilibrados, integrales y no discriminatorios, sin perjuicio de las posiciones jurídicas de los Estados miembros.
El martes, Irán ya había rechazado ante la OMI una propuesta presentada por EAU sobre el estrecho de Ormuz, al considerarla políticamente motivada y carente de fundamento jurídico. Teherán sostuvo que el documento ignoraba las causas de la actual crisis de seguridad marítima, reafirmó su compromiso con la seguridad de la navegación y reiteró que cualquier medida relacionada con el estrecho debe respetar la soberanía y la coordinación de las autoridades iraníes.
El 18 de julio, Teherán y Washington firmaron un memorando de entendimiento mediado por Pakistán, que establece el fin permanente de las hostilidades en todos los frentes e incluye el compromiso de ambas partes de mantener nuevas conversaciones sobre un acuerdo definitivo en los próximos 60 días.
Este jueves por la madrugada, informes daban cuenta del registro de múltiples explosiones en las ciudades de Bandar Abás, Sirik, Jask, Chabahar, Konarak, Bushehr, la localidad de Choqadak y la isla de Abu Musa, mientras las fuerzas iraníes activaron sus sistemas de defensa costeros en Bandar Abás y la isla de Qeshm para enfrentar objetivos hostiles.
Durante los últimos dos días, Estados Unidos lanzó una ronda de ataques contra varios puntos del sur de Irán, acciones que Teherán calificó como una nueva violación del alto el fuego y del memorando de entendimiento de 14 puntos —conocido como Acuerdo de Islamabad— alcanzado a mediados de junio entre ambos países.
En respuesta inmediata, las Fuerzas Armadas iraníes anunciaron el lanzamiento de varias oleadas de misiles y drones contra instalaciones militares estadounidenses en la región, incluidas bases ubicadas en Kuwait, Catar, Baréin y Jordania.
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