El viceministro de Asuntos Exteriores de Irán, Kazem Qaribabadi, ha criticado este domingo la decisión de Francia de enviar el portaviones Charles de Gaulle al mar Rojo como parte de los esfuerzos encabezados por París y Londres para preparar una misión naval que garantice supuestamente la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz, bloqueado a raíz de la ofensiva ilegal lanzada el 28 de febrero por Estado Unidos e Israel contra Irán.
El responsable persa ha denunciado además el anuncio del Reino Unido de desplegar un buque de guerra en el mar Rojo ante una eventual operación destinada a lo que afirma proteger la navegación en el estrecho de Ormuz.
En este sentido, Qaribabadi ha advertido que cualquier despliegue militar extrarregional bajo el argumento de “proteger la navegación” en el estrecho de Ormuz constituye “una escalada de la crisis y una militarización de una vía marítima estratégica”. Estas acciones, según ha dicho, buscan “desviar la atención de las verdaderas causas de la inseguridad regional”.
El diplomático persa ha advertido que “la presencia de buques de guerra franceses y británicos, o de cualquier otro país, para una posible cooperación con Estados Unidos en este estrecho se enfrentará a una respuesta contundente e inmediata de las Fuerzas Armadas iraníes”.
Ha declarado que “el estrecho de Ormuz no es propiedad compartida de potencias externas”, subrayando que la República Islámica considera la gestión de la seguridad y de los mecanismos jurídicos del estrecho como un derecho soberano de los Estados ribereños, especialmente de Irán.
En cuanto a los esfuerzos de EE.UU. de reunir a sus aliados para reabrir por fuerza el Ormuz, el viceministro persa ha sostenido que “la seguridad marítima no puede garantizarse mediante demostraciones de fuerza militar, particularmente por parte de países que han apoyado o guardado silencio frente a acciones militares y bloqueos en la región”.
Asimismo, ha indicado que las autoridades francesas han señalado que la misión del portaviones incluirá tareas de desminado y escolta de embarcaciones tras el restablecimiento de la calma. En respuesta, Qaribabadi ha concluido, afirmando que “tanto en tiempos de guerra como de paz, solo Irán puede garantizar la seguridad en este estrecho y no permitirá a ningún país entrometerse en estos asuntos”.
Irán respondió la agresión estadounidense-israelí, lanzando al menos 100 oleadas de ataques con misiles y drones contra bases militares de EE.UU. en la región y objetivos sensibles israelíes en los territorios ocupados. El cierre de Ormuz también fue una respuesta de Teherán a la guerra ilegal en su contra.
Estados Unidos ha impuesto un bloqueo naval a puertos iraníes, intensificando la tensión en Ormuz, una de las rutas más sensibles del comercio energético mundial, mientras que Irán respondió con restricciones al tránsito en este estratégico paso marítimo.
Teherán ha condenado el cerco como una violación de los términos del alto el fuego, alcanzado el 8 de abril. Irán, en reiteradas ocasiones, ha destacado que la única solución duradera para la crisis en Ormuz es el fin permanente de la guerra y el levantamiento del bloqueo naval. También, ha advertido a los adversarios sobre la escala y modo impredecibles de la respuesta de Irán ante cualquier agresión futura.
ftm/rba
