• Disturbios violentos en Teherán, capital de Irán, enero de 2026.
Publicada: viernes, 23 de enero de 2026 16:53

El canciller iraní recordó los daños provocados por disturbios terroristas en Irán, en reacción a las advertencias del vicepresidente de EE.UU. a manifestantes estadounidenses.

En un mensaje publicado el jueves en X, el vicepresidente estadounidense, JD Vance, se dirigió el jueves a los manifestantes en Estados Unidos, afirmando: “Nuestro plan es muy sencillo: si asaltan una iglesia o atacan a un agente federal, haremos todo lo que esté a nuestro alcance para enviarlos a prisión”.

Esto mientras la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump, ha apoyado abiertamente los recientes disturbios terroristas en Irán bajo el pretexto del “derecho a la libertad de expresión”.

La declaración de Vance provocó una respuesta mordaz del ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Seyed Abás Araqchi, quien ha publicado las cifras detalladas sobre la devastación y las víctimas causadas durante los recientes disturbios terroristas.

La reciente “operación terrorista” contra Irán ha causado la destrucción de “305 ambulancias y autobuses, 24 gasolineras, 700 comercios locales (tiendas de comestibles), 300 viviendas privadas, 750 bancos, 414 edificios gubernamentales, 749 comisarías de policía, 120 centros de Basich, 200 escuelas, 350 mezquitas, 15 bibliotecas, 2 iglesias armenias, 253 paradas de autobús, 600 cajeros automáticos, 800 vehículos particulares”, ha señalado el jefe de Diplomacia de Irán en su cuenta de red social X.

Además, Araqchi ha citado el número total de muertos, que asciende a “3117”, detallando que “2427” de ellos eran ciudadanos y fuerzas de seguridad del país, mientras que otros “690” eran terroristas.

Su mensaje señala implícitamente lo que Teherán considera una clara contradicción: mientras los funcionarios estadounidenses presentan como evidente una respuesta de línea dura a los ataques a lugares religiosos y a las fuerzas de seguridad en el país, al mismo tiempo condenan a Irán por enfrentar la violencia organizada y el caos dentro de sus propias fronteras.

Unas protestas estallaron en Irán el 28 de diciembre por demandas económicas, pero se tornaron violentas con la infiltración de hombres armados y alborotadores, organizados y entrenados desde el exterior, entre los manifestantes.

Los funcionarios iraníes consideran los disturbios como parte de una campaña coordinada por Estados Unidos y el régimen de Israel, cuyo objetivo es desestabilizar Irán luego de su fracaso en la guerra de 12 días lanzada contra el suelo iraní en junio.

arz/tmv