Sembrar discordia, insultar a las santidades, profanar los lugares sagrados islámicos, y crear grupos takfiríes y terroristas, son algunas de las estrategias de los enemigos para debilitar a las sociedades islámicas. Así lo afirmó el presidente de Irán, Seyed Ebrahim Raisi.
En una reunión con los embajadores y encargados de negocios de los países islámicos en Teherán, el presidente Raisi instó a la vigilancia y unidad musulmana para contrarrestar los complots y las intrigas de los adversarios.
Se refirió a los recientes asaltos del régimen sionista contra la Mezquita Al-Aqsa y los fieles palestinos durante el mes sagrado de Ramadán, y exigió medidas prácticas para frenar tales atrocidades del régimen de Tel Aviv.
Aseveró que, en la política exterior, la República Islámica busca lazos amistosos y de vecindad con los países islámicos.
Cargó contra la injerencia y la ilegal presencia militar de EE.UU. en la región y dijo que Washington es fuente de desestabilización e inseguridad.
Por último, subrayó que pese a las conspiraciones, amenazas y sanciones de los enemigos, el país persa sigue su camino hacia los avances y el progreso.
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