“Rechazamos, en los términos más enérgicos, este tipo de declaraciones parciales e injustificables”, ha dicho este miércoles el portavoz de la Cancillería iraní, Said Jatibzade, en alusión a la petición de Berlín y París para que Teherán libere los buques tanque griegos incautados esta semana en las aguas meridionales de Irán.
El diplomático persa ha instado a estos países a abogar por procedimientos judiciales basados en el derecho internacional destinados a garantizar la libertad de navegación y la seguridad marítima, en lugar de defender erróneamente las infracciones cometidas por los barcos griegos retenidos.
Ha denunciado el silencio de Alemania y Francia ante la incautación ilegal en abril de un buque cisterna, de bandera iraní, por parte de las autoridades griegas. Ha tachado de “ilegal” la detención del barco por Atenas, así como la descarga de su cargamento de petróleo de “acuerdo con las leyes y regulaciones transnacionales de otro país”.
La tensión escaló a raíz de que Grecia aprobó en mayo el traslado a Estados Unidos del petróleo iraní contenido en el buque cisterna retenido. Teherán tachó la acción de un “acto de piratería internacional” y exigió a Washington devolverle pronto al país persa su crudo.
“Tales intervenciones inapropiadas en los procesos judiciales independientes de nuestro país no ayudarán a resolver los problemas”, ha subrayado Jatibzade, llamando a las autoridades griegas a intentar resolver la disputa a través de las instancias judiciales.
El país persa censura a Atenas por “rendirse a las presiones ilegales de Estados Unidos”. Ante tal coyuntura, Jatibzade llamó a Grecia el sábado a no permitir que las relaciones de larga data entre los dos países se vean afectadas “por errores de cálculo […], incluido el bandolerismo por orden de un tercero”.
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