“El bombardeo de este centro de detención de prisioneros de guerra es otro crimen de guerra cometido por la coalición liderada por Arabia Saudí en Yemen”, ha denunciado este domingo el portavoz de la Cancillería iraní, Seyed Abás Musavi.
El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) ha estimado que el ataque mortal saudí haya causado más de 100 muertos en la provincia suroccidental yemení de Al-Dhamar, controlada por el movimiento popular Ansarolá.
El vocero de la Diplomacia persa ha dicho que la mencionada cárcel era un centro de detención reconocido por el CICR y que los miembros de este Comité habían visitado anteriormente a los detenidos allí como parte de su misión.
Musavi ha arremetido contra Estados Unidos y algunos de sus aliados occidentales por suministrar armas a la coalición comandada por Riad y ha dejado en claro que estos países tienen que rendir cuentas por su complicidad en los crímenes saudíes en el empobrecido Yemen.
El movimiento popular yemení anunció hoy que la mayoría de los retenidos en la atacada cárcel de Al-Maqsuf iban a ser canjeados con miembros de Ansarolá.
El bombardeo de este centro de detención de prisioneros de guerra es otro crimen de guerra cometido por la coalición liderada por Arabia Saudí en Yemen”, ha denunciado el portavoz de la Cancillería iraní, Seyed Abás Musavi, en alusión a un ataque aéreo saudí contra una cárcel en el suroeste de Yemen que dejó más de 100 muertos.
Al repudiar este “terrible crimen”, el líder de Ansarolá, Abdulmalik al-Houthi, ha señalado que este ataque deja en evidencia que Riad no se cohibe ante nada y osa asesinar al personal de los propios aliados que le siguen en el conflicto de Yemen.
Desde marzo de 2015, Riad y sus aliados lanzan ataques sangrientos contra el pueblo yemení, muchos de los cuales son catalogados como crímenes de guerra porque en esas ofensivas se emplean armas prohibidas, que compran en su mayoría de países occidentales, como EE.UU., el Reino Unido y Francia.
El pasado miércoles, el ministro yemení de Salud, Taha al-Mutavakel, cifró en 140 000 el balance de víctimas civiles contabilizadas desde marzo de 2015, mientras que las Naciones Unidas calculan que el número de víctimas mortales podría llegar a 500 000 para finales del año 2020 si la guerra no se detiene.
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