Las manifestaciones de descontento expresadas en las últimas semanas dejan claro que, más allá del rechazo a la explotación minera y la Ley 406 la crisis que atraviesa Panamá también responde al hastío de su población en un país donde la reducción de la brecha de la desigualdad avanza a un ritmo notablemente inferior al de otros países de la región.
Y a menos de 6 meses de las próximas elecciones generales, parece difícil que esta insatisfacción no se vea reflejada en las urnas.
Las elecciones del próximo 5 de mayo serán un termómetro del sentir manifestado en las calles, donde los más jóvenes aseguran no estar dispuestos a continuar soportando políticas determinadas por intereses de particulares, ni repetirse en la estructura del clientelismo político.
John Alonso, Ciudad de Panamá
ffa/rba
