Israel ha intensificado drásticamente las demoliciones en Rafah, en el sur de Gaza, donde 12 800 edificios fueron destruidos en solo tres meses —pasando de 15 800 en abril a 28 600 en julio de 2025—, según datos del Centro de Satélites de las Naciones Unidas (UNOSAT), revelados este domingo por la cadena Al Jazeera.
La ciudad, que albergaba a unas 275 000 personas, yace ahora en ruinas, mientras informes advierten sobre planes israelíes para confinar a la población palestina en un campo erigido sobre los escombros. Las autoridades sionistas planean desplazar a la mayoría de los palestinos del norte de Gaza y forzar a cientos de miles a vivir en lo que ha sido descrito como un campo de concentración sobre las ruinas de Rafah.
Esta escalada coincide con el anuncio del ministro israelí de Asuntos Militares, Israel Katz, quien reveló planes para establecer un campamento —al que ha denominado “ciudad humanitaria”— sobre los restos de la ciudad. En este contexto, Katz afirmó haber ordenado al ejército iniciar los preparativos correspondientes.
Según el plan, los palestinos serían sometidos a un “filtro de seguridad” antes de ingresar al campamento, del cual no podrían salir una vez dentro. El canciller israelí informó que el ejército sionista controlaría el perímetro del recinto, donde se prevé reubicar inicialmente a unos 600 000 palestinos, en su mayoría desplazados actualmente en la zona de Al-Mawasi.
De acuerdo con Israel Katz, el objetivo final es trasladar a toda la población de Gaza —más de dos millones de personas— a ese campamento, como parte de lo que él mismo denomina abiertamente “el plan de emigración, que se llevará a cabo”.
Expertos legales y organismos internacionales han advertido que este proyecto podría constituir un crimen contra la humanidad. En esta línea, el reconocido abogado israelí especializado en derechos humanos, Michael Sfard, afirmó que Katz ha “presentado un plan operativo para cometer un crimen contra la humanidad”, en clara referencia a las convenciones internacionales que prohíben el desplazamiento forzoso masivo.
La promesa del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, de “trasladar” a los habitantes de Gaza no es nueva. Se trata de la reactivación de una política repetida a lo largo de los años, pero que ahora, en el contexto de la intensificación de la guerra, adquiere una urgencia sin precedentes para el régimen israelí.
Desde el 7 de octubre de 2023, al menos 57 823 palestinos —en su mayoría mujeres y niños— han sido asesinados y más de 137 887 resultaron heridos en Gaza a causa de los ataques de la entidad sionista.
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