Rodeados de los escombros de sus casas, enlutados por sus seres queridos asesinados y en medio de la guerra del régimen de Israel contra la Franja de Gaza, los palestinos tienen que luchar para sobrevivir.
A pesar de ser el mes sagrado de ayuno para los musulmanes, el Ramadán, los sionistas continúan sus ataques indiscriminados, mientras el hambre empeora en el enclave y no se vislumbra un final para estos crímenes.
Las organizaciones pro derechos humanos ya han hecho sonar las alarmas sobre la crisis humanitaria en Gaza, al calificar de catastrófica la situación en el sitiado enclave palestino, y advierten que todo se deteriora minuto a minuto.
Sin embargo, a pesar de estar sitiados por el régimen israelí, pasando hambre y sufrir desnutrición y deshidratación, lo que ha dejado hasta ahora cerca de 30 palestinos muertos, los gazatíes siguen firmes y resistiendo.
La guerra ha expulsado de sus hogares a más del 80 % de la población de Gaza. Este año no hay luces de Ramadán, ni reuniones por el temor a los bombardeos israelíes. Y los gazatíes intentan vivir el día a día porque saben que puede ser el último, ya que la línea entre la vida y la muerte es cada vez más frágil.
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