De acuerdo a la información proporcionada este viernes por la Media Luna Roja Palestina, 23 palestinos fueron baleados con munición real disparada por las fuerzas israelíes durante los enfrentamientos en la montaña Yabal Sabih en la localidad de Beita al sur de la ciudad de Nablus, en la Cisjordania ocupada.
También 70 palestinos fueron alcanzados por balas de goma y otros 260 experimentaron dificultades respiratorias debido a la inhalación de gases lacrimógenos disparados por los soldados israelíes durante los choques.
Además, los reportes indican que los sionistas extremistas atacaron una protesta semanal contra los asentamientos en la aldea de Beit Dajan, al este de la ciudad de Nablus.
Mientras tanto, decenas de palestinos, incluidos niños, sufrieron asfixia por los gases tóxicos lanzados por el ejército israelí en la movilización contra la expansión de las colonias israelíes en la aldea de Kafr Qadum, en Cisjordania ocupada.
En esta misma jornada, las fuerzas israelíes arremetieron contra una manifestación en la que se denunciaba la expansión de los asentamientos israelíes y los repetidos ataques de sus colonos contra los palestinos y sus propiedades en la localidad de Masafer Yatta, en la provincia de Al-Jalil. Los manifestantes han instado a la comunidad internacional a asumir su responsabilidad y proteger a los palestinos de las persistentes ofensivas israelíes.
Además, las fuentes locales han reportado que las fuerzas israelíes hostigaron a los palestinos que se reunieron en el área de Al-Ras, al oeste de la ciudad cisjordana de Salfit, durante el rezo del viernes.
El pasado viernes, los soldados israelíes atacaron a los palestinos que pedían la eliminación del puesto de avanzada del asentamiento de Eviatar en Yabal Sabih, al sur de la ciudad de Nablus e hirieron a 150, de los cuales siete fueron hospitalizados por disparos en la cabeza mientras que los demás fueron tratados en el lugar.
Más de 600 000 israelíes residen en más de 230 asentamientos construidos ilegalmente desde la ocupación de Cisjordania y el este de Al-Quds por Israel.
La mayoría de los países y organizaciones internacionales considera ilegales los asentamientos que Israel ha construido y sigue levantando en los territorios ocupados desde la guerra de los Seis Días en 1967. No obstante, el régimen de Tel Aviv hace caso omiso a las denuncias de la comunidad internacional y sigue con su plan expansionista.
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