Publicada: miércoles, 13 de noviembre de 2019 12:35

En Bolivia se han producido un vacío de poder y una anarquía entre las mafias que se conjuraron para el golpe de Estado contra el legítimo Gobierno de Evo Morales.

Antes que cualquier otra apreciación posterior que apunte hacia dónde se enrumban los destinos del hermano pueblo boliviano, vale destacar que el repliegue táctico del Presidente Constitucional del Estado Plurinacional de Bolivia, Evo Morales Ayma y de su Vicepresidente, el Dr. Álvaro García Linera, ha constituido una decisión sabia, aunque por caminos pocos inusitados, en lugar de aferrarse al poder o a cuidar cuatro paredes, tanto como a defender una legalidad y legitimidad que de suyo son y no tienen que ser defendidas, porque quienes planificaron y ejecutaron el golpe de Estado quirúrgico lo hicieron en plena conciencia de que desconocerían toda legalidad, toda legitimidad y, a fin de cuentas, lo que persiguen es restaurar la vieja República en donde los indígenas no eran gente sino esclavos y todos los recursos energéticos, minerales y materiales estaban concentrados en pocas manos, entre la burguesía criolla racista y camandulera -ahora devenida en evangélica- y las transnacionales o aves de rapiña extranjeras.

En síntesis, el complot liderado por el gobierno del pornopuritano y retroconservador, Donald Trump, el personal de la Organización de Estados Americanos (OEA) como Ministerio de las Colonias de EEUU, los traidores malinches ávidos de riqueza súbita, el Estado Mayor de la Fuerza Armada y la Comandancia de la Policía y sus funcionarios, fue ejecutado de manera sincronizada desde días antes del reciente triunfo electoral del pasado mes de octubre, comenzando una segunda etapa de articulaciones y ejecución de un libreto que contenía, de manera sincronizada, lo siguiente:

Campaña mediática de desprestigio y desconocimiento de los resultados electorales y, por consiguiente, desconocimiento y erosión de la legalidad de su reelección, pese a su legitimidad;

Terrorismo focalizado, hacia los grupos indígenas y los más pobres (muerte, tortura y cárcel), al mismo tiempo que hacia funcionarios y cuadros fundamentales del gobierno y del Partido MAS.

Amenaza directa y coerción contra los gobernadores, ministros, hasta llegar al Vicepresidente y el Presidente de la República de Bolivia, a quienes forzaron a renunciar, porque tanto García Linera, como Morales Ayma, preferían para ellos el peor destino a cambio de la paz y que cesara la violencia, que a partir del infausto domingo arreció desde sus respectivas renuncias.

Estas renuncias con coerción, sobre la violencia y el desconocimiento de funcionarios del Estado conjurados con quienes poseen las armas de la República se convirtió en un acto írrito, que por lo tanto no tiene efecto como tal y que, además, aún no ha sido recibido por el Poder Legislativo, para la consideración y aprobación, además de la designación sucesoral, si fuese el caso.

Ruptura violenta, humillante y deshonrosa de la Wiphala, no solo simbólicamente, sino materializada en el terrorismo que divide al Pueblo Boliviano, para suprimir, por la vía del hecho hasta llegar al derecho más tarde, la noción de “plurinacionalidad” y, por ende, liquidar la nacionalidad originaria de los pueblos indígenas.

Montaje de la farsa de juramentación de cualquier malinche traidor como presidenta de la República, violentando todo el marco jurídico vigente y amparado en la muerte y represión, además de apelar al terror infundido en la población, para llevar al Pueblo a una falsa paz temerosa de los fascistas que se roban el poder.

Lo anterior expuesto, conjugado con la potenciación de la razzia represiva, de violencia y muerte, que ahora lideran los comandantes del Ejército, todo el Estado Mayor Castrense y la Policía, en donde buscaban cumplir con la orden de asesinato de Evo Morales y de Álvaro García Linera, como se autoacusa el golpista millonario bíblico, Luis Camacho, obligaron a que El Presidente y el Vicepresidente junto con otros funcionarios, tuviesen que pedir asilo al gobierno mexicano.

Pero, como lo dijo Evo Morales: “No todo termina aquí”. Ahora resulta que en Bolivia hay un vacío de poder y una anarquía entre las mafias que se conjuraron para el Golpe de Estado, que ni siquiera con la espuria juramentación de una golpista malinche lograrán resolver, mientras que toda maniobra por darse un baño de legitimidad ha quedado desenmascarada ante el Pueblo boliviano y ante la comunidad internacional, lo que los obliga a someterse a lo poco de vigencia constitucional que puedan agarrarse, para no salir peor, o arreciar la violencia y muerte para gobernar dictatorialmente, cosa que no es difícil para quienes anhelaban robarse lo del Pueblo plurinacional, para sus beneficios crematísticos, porque con Evo Morales, simplemente no pudieron robar.

Son en esencia, las ganas de arrebatar, luego de derrocar a un Presidente indígena que con orgullo y humildad lo dice a los cuatro vientos que él jamás se robó nada, cosa que muchos presidentes y expresidentes no pueden decir con orgullo.

Ahora, esto se torna interesante y perfila el retorno de los gobernantes bolivianos reelectos por la mayoría del Pueblo boliviano, en menos tiempo de lo que suponen muchos. Pero requiere de otras filigranas y de mucho coraje que los hermanos indígenas y los mestizos conscientes llevan en su sangre. Se trata, entonces de que:

  1. Todos los que apoyan al gobierno legítimo que preside Evo Morales salgan a las calles, a pelear hasta vencer, sin temor a la muerte, porque no hay peor muerte que les quiten su identidad y los excluyan de su condición plurinacional, en especial, la indígena. Para los golpistas el indígena no es gente. Estos patriotas bolivianos no se pueden distraer en reuniones ni comisiones para pactar ninguna paz con quienes se con juraron para derrocar a su presidente indígena Evo Morales. Cada foco de resistencia patriota tendría que hacer que los golpistas le teman. Y solo lo lograrán con la lucha encarnizada, peleando con fiereza hasta vencer y lograr el miedo del enemigo artero, para poder garantizarse la paz que ellos quebrantaron.
  2. La mayoría parlamentaria del MAS habría de llamar a sesión, para que, por votación mayoritaria, en cualquier lugar, dentro o fuera de Bolivia, si fuere el caso, en donde;

A: Se desconozca la renuncia del Presidente del Estado Plurinacional Evo Morales y de su Vicepresidente Álvaro García Linera y de todos los funcionarios a quienes obligaron a renunciar bajo coacción, amenazas, torturas y chantajes, ordenando, además, se les reconozca con todas las prerrogativas de sus cargos, majestades de los mismos, tratos y subordinación jerárquica que correspondan;

B: Se ordene a la oficialidad subalterna de la Fuerza Armada y de la Policía, para que los neutralicen, arresten y los pongan a las órdenes de los diferentes tribunales jurisdiccionales que correspondan, a todos los generales, coroneles y demás que estén conjurados además de que, por orden del Poder Legislativo, ante este hecho de ruptura del orden constitucional, ordene la inmediata destitución de estos oficiales militares, policías y de todo funcionario insurrecto;

Todo lo demás llegará por añadidura y servirá de experiencia para que el Pueblo Boliviano y su Presidente, reordenen la estructura del Estado, adelanten los cambios y transformaciones necesarias, ahonden más en la consolidación de la plurinacionalidad y consoliden el socialismo a la manera boliviana.

Si dejan pasar días y meses, se entronizará la dictadura del fasciocristianismo católico y evangélico que sustenta a la burguesía explotadora, la que desprecia, odia y liquida al indígena y al obrero, al mismo tiempo que se sirve de éstos para amasar sus fortunas. Si cae el Estado Plurinacional, se perderán todas las conquistas del Pueblo boliviano. Nuevamente, los golpistas oligarcas derraman la sangre de Abel, con ayuda de malinches.

Dr. Luis Pino

sipango60@hotmail.com

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