• La casa de Jamenei en Mashad, memoria viva de la Revolución iraní
Publicada: viernes, 14 de agosto de 2026 1:12

La antigua vivienda del ayatolá Seyed Ali Jamenei en Mashad, donde desarrolló parte de su actividad política, es hoy un museo que conserva la memoria de la Revolución iraní.

Las calles antiguas de la ciudad sagrada de Mashad todavía guardan huellas de la historia de un hombre cuya vida y martirio marcaron el rumbo de Irán, y de la región de Asia Occidental.

Hoy hemos venido a la casa del líder mártir ayatolá Seyed Ali Jamenei. Entre 1969 y 1979, esta fue la casa de la familia del líder mártir de la Revolución Islámica de Irán.

En su pequeño patio, la sombra de una higuera recibe hoy a quienes vienen a conocer su historia. Nos cuentan que fue él mismo quien la plantó, junto al jardín que todavía crece sobre los muros.

Nada parece hablar del poder tal y como hoy lo imaginamos: habitaciones sencillas, pocos objetos y una pequeña biblioteca de libros religiosos, políticos, novelas y literatura universal.

Este lugar tuvo un significado que trascendió lo doméstico, no era simplemente la residencia del líder, era el corazón de la resistencia intelectual. 

Aquí impartía clases, pronunciaba discursos y compartía sus ideas con quienes formaban parte de la lucha contra el régimen monárquico Pahlavi. La casa estaba vigilada por la SAVAK, la policía secreta del régimen de Shah. Fue registrada varias veces y, según los documentos del museo, en una de ellas fueron confiscados unos cuarenta libros políticos. También fue escenario de varias detenciones del ayatolá Jamenei.

Y hay otro detalle que convierte esta casa en un lugar especialmente significativo: Aquí nació, en 1969, su hijo, el actual líder de Irán, Seyed Moytaba Jamenei, quien creció entre estas paredes siendo testigo de la lucha y persecución de su padre.

Esta casa marcó una de las etapas de la lucha iniciada en los años cincuenta, donde la vida familiar convivió con la enseñanza y la actividad política. En aquellos años, difícilmente podía imaginar hasta dónde llegaría su camino. No luchaba pensando en liderar un país o dirigir a millones de personas, sino por aquello que consideraba correcto.

El ayatolá Seyed Ali Jamenei fue asesinado el 28 de febrero de 2026 en un ataque de Estados Unidos y el régimen israelí contra su residencia en Teherán. Su muerte marcó un punto de inflexión en la historia reciente de Irán y de toda la región.

El reloj de la vieja estancia marcó la hora del adiós, este gran hombre ya no está, pero su legado atravesará los siglos, la historia lo recordará.

Samaneh Kachui, Mashad

mep/