• El Líder de la Revolución Islámica de Irán, el ayatolá Seyed Moytaba Jameneí.
Publicada: domingo, 30 de agosto de 2026 6:01
Actualizada: domingo, 30 de agosto de 2026 6:32

El Líder de Irán ha aseverado que los gobernantes criminales de EE.UU. y el falso régimen sionista son los enemigos jurados de la unidad de los musulmanes.

El Líder de la Revolución Islámica de Irán, el ayatolá Seyed Moytaba Jameneí, ha emitido un mensaje con motivo del natalicio del Profeta del Islam, el Hazrat Mohamad (la paz sea con él), y del sexto imam de los chiíes, el Imam Yafar al-Sadiq (P), así como de la Semana de la Unidad.

La misiva ha sido leída en la reunión de la clausura de la 40.ª Conferencia Internacional de Unidad Islámica, celebrada desde el 27 de agosto en Teherán (capital iraní) y en las ciudades santas de Qom y Mashad, además de las sesiones especializadas en las provincias de Azerbaiyán Occidental, Kurdistán, Golestán y Jorasán Razavi.

El texto del mensaje del Líder de la Revolución Islámica es el siguiente:

En el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso

Muḥammadun Rasūlul-lāhi wal-ladhīna ma‘ahu ashiddā‘u ‘alal-kuffāri ruḥamā‘u baynahum (1).

Felicito a la honorable nación de Irán y a la gran comunidad de los creyentes del Islam con motivo de los días del natalicio del bendito ser, el astro más grande, la más noble de las criaturas, la luminaria resplandeciente, el elegido de Dios, la ciudad del conocimiento, la misericordia para los mundos, el venerado Mensajero del Islam (que las bendiciones y la paz de Dios sean con él y con su familia), así como de su puro y virtuoso descendiente, la prueba definitiva de Dios, el Imam Yafar al-Sadiq (que las bendiciones y la paz de Dios sean con él).

Desde el momento en que el sol de la existencia del Sello de los Profetas se elevó en la noble ciudad de La Meca, el horizonte de la felicidad humana — que depende de la perfección en la condición de siervo y la obediencia a Dios Altísimo, glorificado y exaltado sea— adquirió un nuevo resplandor; las almas de los Profetas, los ángeles de Dios y los seres celestiales se llenaron de júbilo, mientras que los demonios, tanto entre los hombres como entre los genios, mordían sus dedos de rabia, pesar y frustración. Porque el mejor de los seres creados por Dios —en todos los incontables mundos de la creación— ponía su pie en la Tierra, y pronto, investido con el manto de la profecía y su culminación, y con el Grandioso Corán en sus manos y la misión de guiar íntegramente a los seres humanos, habría de conducir la inmensa caravana de la humanidad hacia la adoración y la perfección en Dios. La vida de ese noble Profeta y de sus sucesores inmaculados es, en su totalidad, una lección de guía y del estado o condición de siervo, una lección de conocimiento y amor, una lección de fe y lucha, una lección de vida y de moral virtuosa — individual y social—, una lección de honestidad y sinceridad, una lección de honor y dignidad, una lección de ciencia y acción, una lección de misericordia y firmeza, una lección de equidad y justicia, y una lección de unidad y hermandad. Cuanto mejor se aprendan y se pongan en práctica estas lecciones, más accesible será para la humanidad alcanzar las cumbres de la dicha y la prosperidad. Creemos que el alma pura del Profeta de la Misericordia, así como las almas puras de sus sucesores y Pruebas Inmaculadas [de Dios] (que Sus bendiciones y Su paz sean con él y con todos ellos) velan siempre por los musulmanes y la sociedad de los creyentes del Islam, guiándolos y mostrándoles compasión. Cuando los hijos de este noble y compasivo padre cometen algún error, su corazón se entristece; y cuando los musulmanes actúan conforme a sus enseñanzas y mandatos, su bendito corazón se regocija.

En la actualidad, el Islam y sus gentes, tras haber atravesado períodos difíciles y turbulentos, y haber experimentado numerosos altibajos desde sus inicios hasta el presente, han llegado a una etapa decisiva y determinante. Hoy, los musulmanes pueden desempeñar un papel muy influyente e histórico. Es un tiempo en que el horizonte de la victoria definitiva de la verdad sobre la falsedad, y del Islam sobre la incredulidad, se ha acercado a la realidad más que en ninguna otra época anterior.

La primera condición para este gran objetivo es la unidad de palabra de los musulmanes. La unidad de los musulmanes frente a la incredulidad global es una estrategia coránica y una enseñanza auténtica del Islam genuino de Mohamad (que las bendiciones y la paz de Dios sean con él y con su descendencia), y no un asunto superficial o pasajero. El propósito de la unidad es que, en el nivel general de las sociedades islámicas, los puntos en común entre todos se conviertan en el eje y el principio fundamental. Por supuesto, se procurará que, con base en la argumentación y con pleno respeto a todos los aspectos de la hermandad y la solidaridad, y tal como se desprende de las enseñanzas coránicas, en la más completa paz y armonía, los puntos de divergencia se transformen en puntos comunes.

De lo que no hay duda es que todos los musulmanes, en las sociedades islámicas, deben hacer del principio coránico “ashiddā‘u ‘alal-kuffāri ruḥamā‘u baynahum” (2) el eje de su pensamiento, su discurso y su acción, y es así como se alcanza la unidad y la unión islámica. Siempre que cualquiera de las dos partes de este mensaje divino se aleje de la práctica de los musulmanes, estos se alejarán también de esa posición de dignidad que legítimamente habían alcanzado en [Medina], la Ciudad del Islam, y esta es una regla que no admite excepciones.

Esta regla es uno de los principios y mensajes fundamentales de la Revolución Islámica. La celebración de la primera Semana de la Unidad se remonta a febrero de 1978, durante la lucha contra el régimen opresor Pahlaví; fue entonces cuando el eminente Líder mártir (que Dios eleve su noble rango espiritual), durante su exilio en Iranshahr, planteó esta idea, y tanto suníes como chiíes la acogieron favorablemente. Poco después del triunfo de la Revolución Islámica, por iniciativa del fundador de la República Islámica, el imam Jomeiní (exaltado sea su noble espíritu), la “emana de la Unidad” adquirió carácter oficial. Gracias al favor de Dios, la cuestión de la unidad entre todos los miembros de la nación musulmana constituye un ejemplo exitoso en el seno del pueblo iraní, y las conspiraciones de los enemigos no han logrado afectarla realmente.

Pero, ciertamente, los malintencionados están siempre al acecho de esta gran bendición. Lo que les da esperanza es el resalte de las diferencias. Las diferencias doctrinarias y religiosas, aunque constituyen un aspecto importante en el objetivo del enemigo del Islam y este se aferra mucho a explotarlas, no le serán suficientes; y se esforzará por convertir todo tipo de diferencias étnicas, culturales, sociales, económicas, políticas y geográficas en pretextos para generar división entre los pueblos musulmanes en Irán y en cualquier otro país islámico, para así, desde esa perspectiva, ser testigo del desmembramiento de la umma y del agotamiento de sus fuerzas, y, en el momento oportuno, imponer su dominio sobre ellos. El mandato del Sagrado Corán al respecto está mencionado en la aleya:

Wa lā tanāza‘ū fa-tafshalū wa tadhhaba rīḥukum (3).

Por tanto, cualquier persona, en cualquier [puesto o] posición, que realice cualquier acción que conduzca a la división de los musulmanes y genere discordia en la sociedad de los creyentes del Islam, consciente o inconscientemente, voluntaria o involuntariamente, estará sirviendo a los objetivos de los enemigos del Islam. ¿Y cómo podría alguien hoy en día atribuir tal acción a su ignorancia o negligencia, cuando los tiranos del mundo —y a la cabeza de ellos, el criminal Estados Unidos—, han arrancado las máscaras engañosas y los disfraces que ocultaban el feo rostro de sus objetivos coloniales y de sus planes arrogantes y de dominación, y se han quitado los guantes de terciopelo, mostrando al mundo sus garras ensangrentadas?

Ahora es el momento de que los musulmanes reflexionen y observen los acontecimientos con mayor precisión. Si los musulmanes conformasen una sola mano que apretase su puño con firmeza, ¿acaso el pueblo palestino estaría tan indefenso, sufriendo la opresión y los crímenes de los ocupantes? Y si los pueblos y gobiernos de la región del Golfo Pérsico estableciesen su unidad bajo la bandera del Islam, ¿acaso se atreverían individuos corruptos y sin identidad a codiciar sus tierras y riquezas desde miles de kilómetros de distancia?

La recomendación reiterada y enfática de este servidor a los gobernantes de los países islámicos, especialmente a los de las regiones de Asia Occidental y del Golfo Pérsico, es que conozcan a su verdadero enemigo, comprendan sus planes y le hagan frente. La solución a los problemas de la umma es la unidad de palabra, la amistad y la cooperación en el camino del bien y la rectitud. Los gobernantes criminales de Estados Unidos y el falso régimen de los sionistas son los enemigos jurados de esta unidad y amistad. No son solo enemigos de la República Islámica, del pueblo de Irán y del gran frente de la Resistencia islámica; sino que son hostiles a toda la umma, incluidos los pueblos de Asia Occidental y el norte de África, y en este asunto, ni siquiera los gobernantes de estos países —muchos de los cuales son considerados sus colaboradores— están exentos, como lo demuestran las faltas de respeto públicas y el uso de expresiones ofensivas dirigidas por los líderes de la arrogancia mundial contra algunos dirigentes de países islámicos, hechos aún presentes en nuestra memoria reciente.

La primera lección de la escuela del Islam en cuanto al modo de lidiar tanto con el enemigo como con el amigo es la unidad y la evitación de la discordia. La segunda lección es la defensa mutua frente a la incredulidad, y la tercera son los diversos tipos de cooperación y sinergias en los distintos aspectos de la vida material y espiritual de los musulmanes —en términos de riqueza, seguridad, conocimiento y progreso—, cuyo resultado final será la consecución de una nueva civilización islámica. Por tanto, la unidad entre los musulmanes es la piedra angular para alcanzar la amada y preponderante civilización islámica. Este conjunto conceptual y de pensamiento, que encierra nuestro anhelo para el mundo islámico, ha alcanzado por sí mismo un grado aceptable de realización en el querido Irán, y nuevamente, la recomendación de este servidor a todos los miembros de la nación es que bajo ninguna circunstancia permitan que surja divergencia alguna entre ellos.

Para concluir, espero que, por la intercesión del noble Mensajero y su purificada descendencia (que las bendiciones y la paz de Dios sean con él y con ellos), la sombra de la misericordia y la bendición divinas se extienda sobre las sociedades islámicas, y que estas, día tras día, a la luz de la práctica de los mandatos divinos, asciendan cada vez más por los peldaños del progreso y la dignidad.

Y la paz sea con ustedes, así como la misericordia de Dios y Sus bendiciones.

Seyed Moytaba Hoseini Jamenei

30/08/2026

17 de rabīʿ al-ʾawwal de 1448

Notas

(1) “Mohamad el Mensajero de Dios y los que con él están son severos con los incrédulos y misericordiosos entre ellos” (Sagrado Corán, 48:29).

(2) “severos con los incrédulos y misericordiosos entre ellos” (Sagrado Corán, 48:29).

(3) “Y no disputéis [entre vosotros], pues vacilaríais y perderíais vuestro ímpetu” (Sagrado Corán, 8:46).