“Las declaraciones de Netanyahu y del ministro de Exteriores de Canadá no pueden borrar los hechos documentados, invalidar las conclusiones y sentencias de los tribunales, blanquear los crímenes de los que el mundo ha sido testigo ni cambiar el hecho de que el régimen israelí es la única principal amenaza para la paz y la seguridad”, aseveró el lunes Naser Asadi, tercer consejero de la Representación Permanente de la República Islámica de Irán ante las Naciones Unidas, en su intervención en la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU), en reacción a las afirmaciones y acusaciones de la ministra de Exteriores de Canadá, Anita Anand.
Asadi subrayó que “ninguna falsificación ni mentira puede eximir a Canadá y a otros países occidentales, especialmente a Estados Unidos, de sus responsabilidades internacionales ni de la responsabilidad penal individual de sus funcionarios por su participación en los crímenes cometidos por el régimen israelí en la región de Asia Occidental”.
La ministra de Exteriores de Canadá, durante un discurso ante la AGNU, formuló acusaciones contra la República Islámica y declaró que “Irán es la principal amenaza para la paz y la seguridad en su región y nunca debe obtener armas nucleares”.
La alta diplomática canadiense también se refirió al estrecho de Ormuz y afirmó que “las amenazas de Irán contra la navegación en el estrecho de Ormuz constituyen una violación directa del derecho internacional”.
El cierre del estrecho de Ormuz se produjo en el contexto de las agresiones de Estados Unidos y el régimen sionista contra Irán. Teherán en ocaciones ha alertado que la inseguridad y la interrupción de la navegación en el estrecho son consecuencia directa de las acciones militares de Washington y el régimen de Tel Aviv. Irán sostiene que no puede garantizarse la seguridad de la navegación mientras continúen los ataques, las amenazas militares, el bloqueo y las medidas coercitivas en su contra.
En cuanto al programa nuclear iraní, Teherán sostiene que sus actividades nucleares tienen fines exclusivamente pacíficos y reivindica, como Estado parte del Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares (TNP), su derecho al uso pacífico de la energía nuclear. Irán mantiene un acuerdo de salvaguardias con la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), vigente desde 1974.
En contraste, el régimen sionista no es parte del TNP y no ha sometido todas sus instalaciones nucleares a las salvaguardias integrales de la AIEA.
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