Situada en una de las intersecciones más importantes de Teherán, la estación Santa María no solo descongestiona una de las zonas más transitadas de la capital, sino que, mucho antes de su apertura, se ha convertido en un símbolo de unidad, diálogo social entre religiones y atención mediática.
Su arquitectura, inspirada en elementos del arte iraní, combina tonos y detalles decorativos que evocan la identidad visual persa de los cristianos del país. El resultado es un espacio cálido y acogedor, que invita al pasajero a mirar, sentir y conectar con su entorno urbano.
Los detalles decorativos, como paneles cerámicos y metálicos con versículos coránicos y esculturas religiosas, refuerzan la idea de un metro que no solo mueve personas, sino también emociones, memoria colectiva e identidad cultural.
La elección del nombre "Santa María" ha generado un eco profundo entre diferentes comunidades. María, figura venerada tanto en el islam como en el cristianismo, transmite un mensaje de unidad y respeto entre religiones. Así, la estación se convierte en un punto de convergencia simbólica.
Más allá de lo simbólico, la estación cumple un papel urbano esencial. Se estima que entre 35 mil y 70 mil pasajeros la utilizarán diariamente en sus primeras semanas. La estación Santa María se presenta como una puerta abierta al diálogo entre culturas y a una experiencia más humana del transporte público, un lugar donde lo cotidiano se encuentra con lo emblemático y donde cada pasajero puede sentirse parte de una historia común, más unida y diversa.
Nargues Fallah, Teherán.
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