La nave llega a Japón cinco meses después de que abandonó la base aeronaval de Norfolk (Virginia) de la Armada de Estados Unidos, y realizó durante el camino varios simulacros para poner a prueba los sistemas de combate y de control de daños, entre otros.
“La llegada de USS Wasp representa el aumento de la capacidad militar de EE.UU. y reafirma nuestro compromiso con los socios y aliados para preservar la seguridad y la estabilidad de la región”, ha dicho el comandante de la embarcación Colby Howard, en un comunicado de la Marina estadounidense.
El alto cargo militar ha agregado que el buque junto con los cazas F-35B de última generación estará preparado “para ejecutar toda la gama de operaciones militares desde la respuesta a la crisis hasta el socorro en casos de desastre”.
El USS Wasp puede albergar 31 aeronaves y una tripulación de 1600 personas. Asimismo, puede transportar vehículos anfibios. Su misión es reemplazar al USS Bonhomme Richard como buque insignia de la Task Force 76, una división anfibia de la Séptima Flota de EE.UU. (cuya base principal se encuentra en Yokosuka, Japón).
La llegada del buque estadounidense a Japón parece formar parte del plan de la Administración estadounidense presidida por Donald Trump para aumentar el despliegue militar de EE.UU. en el este de Asia, donde Washington está involucrado en una crisis con Corea del Norte.
La llegada de USS Wasp representa el aumento de la capacidad militar de EE.UU. y reafirma nuestro compromiso con los socios y aliados para preservar la seguridad y la estabilidad de la región”, afirma el comandante de la embarcación, Colby Howard, en un comunicado de la Marina estadounidense.
En diciembre, el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, H.R. McMaster, advirtió de que “el riesgo de conflicto militar (con Corea del Norte) está aumentando cada día”, por ello adelantó la estrategia de su país para aumentar su “influencia exterior”.
EE.UU., con el apoyo de Japón y Corea del Sur, trata de presionar a Corea del Norte para que detenga sus pruebas nucleares y balísticas. Pyongyang, a su vez, defiende su derecho a estos ensayos misilísticos basándose en que responden al despliegue de armas y ejercicios militares de EE.UU. en la península de Corea.
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