Emotivas escenas de su paso por la capilla ardiente del ayatolá Seyed Ali Jamenei instalada en el recinto de la Gran Mosalá de Teherán han dejado las comitivas extranjeras, evidenciando que el dolor por este martirio trasciende las fronteras iraníes.
El ayatolá Seyed Ali Jamenei fue asesinado el 28 de febrero durante un bombardeo estadounidense-israelí contra su residencia, en el que también perdieron la vida otros miembros de su familia; el mismo día en que cayeron mártires otros altos funcionarios del país.
El viernes comenzaron los actos fúnebres para despedirse y dar sepultura al ayatolá Jamenei con la presencia de dignatarios extranjeros y destacadas figuras religiosas, quienes presentan sus respetos en el Gran Mosalá de Teherán.





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