Las recientes agresiones de 2025 y 2026 de Estados Unidos e Israel contra Irán han dejado graves daños medioambientales en la región. Un mapa de la región cuenta una historia de contaminación y destrucción ecológica, de una guerra que no solo ha causado la muerte de personas, sino que también ha contaminado la tierra, el agua y el aire.
“Los daños al medio ambiente de esta región han sido increíblemente masivos y se han extendido a zonas en las que nunca antes se habían registrado daños de esta magnitud”, afirmó Arman Jorsand, del Departamento de Medio Ambiente de Irán.
Asimismo, señaló que la existencia de importantes puntos críticos de biodiversidad y la dependencia de varios países de los recursos hídricos del Golfo Pérsico y el mar de Omán ponen en peligro todo el ciclo de vida de la región.
También explicó que los ataques contra las infraestructuras de la República Islámica de Irán, incluidas las instalaciones petroleras y petroquímicas, han afectado a estos ecosistemas, a los bosques de manglares y a más de 1000 kilómetros de la línea costera iraní junto al Golfo Pérsico y el mar de Omán.
El funcionario también se refirió a los ataques contra depósitos de petróleo en los alrededores de Teherán y afirmó que “la cantidad de gases tóxicos liberados al aire y la huella de carbono de este acto de agresión...” Añadió que estudios realizados por universidades europeas muestran que la huella de carbono de las dos primeras semanas de esta agresión equivalió a la huella de carbono de 60 países durante todo un año.
Por su parte, Ahmadreza Lahiyanzade, responsable de Medio Ambiente Marino y Humedales del Departamento de Medio Ambiente de Irán, advirtió que “el medio ambiente siempre es la víctima, y harán falta décadas para que la contaminación se disipe por completo”.
Lahiyanzade explicó que el Golfo Pérsico es una masa de agua semicerrada que solo se conecta con el océano abierto a través del estrecho de Ormuz y cuya circulación del agua tarda entre cinco y siete años. También destacó que el Golfo alberga una biodiversidad única, incluidos arrecifes de coral y bosques de manglares.
Además, señaló que las tensiones regionales siempre han causado graves daños medioambientales y que los ataques de EE.UU. e Israel contra depósitos de petróleo y plantas petroquímicas han vuelto a provocar una tragedia.
La primera guerra impuesta contra Irán comenzó el 13 de junio de 2025, cuando Israel lanzó ataques contra instalaciones militares, nucleares y civiles en el país persa, a los que Estados Unidos se sumó una semana después. Tras un alto el fuego el 24 de junio, una segunda guerra comenzó el 28 de febrero de 2026 con ataques de EE.UU. e Israel contra Irán.
En el marco de esta nueva agresión, los ataques alcanzaron infraestructuras petroleras y petroquímicas, entre ellas el complejo de la refinería de Lavan, tras un ataque que provocó un vertido de petróleo que se extendió por las aguas del Golfo Pérsico hasta las costas de Lavan y la isla de Shidvar, afectando hábitats y zonas de anidación de tortugas carey. También fueron atacadas instalaciones de la zona petroquímica de Mahshahr, en Juzestán.
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