Cientos de dolientes se han congregado en el cementerio Memorial Park para la sombría ocasión y enterrar los cuerpos según los rituales del Islam. El proceso de identificar a las víctimas culminó y por fin, sus familiares recibieron los cuerpos de sus seres queridos.
Los ataques también han dejado medio centenar de heridos, de los cuales 30 se encuentran en el hospital de Christchurch y nueve de ellos están en estado crítico.
El atentado en Nueva Zelanda ha tenido repercusión en las comunidades musulmanas en otros países occidentales. Un supremacista blanco de 28 años fue el autor del ataque, condenado por la comunidad internacional como un claro ejemplo de xenofobia e islamofobia.
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