El vídeo, de 13 minutos, muestra cómo seis personas (un responsable del centro y cinco guardias de seguridad) tratan al joven, llamado Iliass Tahiri, esposado con las manos en la espalda, en una pequeña habitación, lo dejan boca abajo en una pequeña cama y le atan pies, manos y el estómago mientras le mantienen inmovilizado con su rodilla sobre una zona cercana a la cabeza de tal manera que unos minutos después Tahiri muere.
La grabación que se divulgó esta semana se encontraba parte de un sumario secreto en el juzgado de Purchena, en Andalucía, sur de España, desde el momento del incidente, acaecido el 1 de julio de 2019 en el centro de menores Tierras de Oria de Almería.
El brutal asesinato del afroamericano George Floyd bajo la rodilla de un oficial blanco de la policía en la ciudad estadounidense de Mineápolis, Minesota, provocó protestas tanto en nivel nacional como internacional, y exhibe similitudes con el caso de Iliass.
El hermano de Iliass, Mounaim, vio de inmediato el inquietante paralelo entre la muerte de su hermano y la de Floyd: “El hombre que mataron en Estados Unidos. Lo mismo. Lo mismo”, dijo a los medios locales.
Ahora, un grupo de activistas y familiares del joven marroquí reclamaron justicia por su muerte, así como denunciaron la impunidad en el caso de asesinato de Tahiri.
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Al respecto, el vicepresidente del Gobierno de Andalucía, Juan Marín, enfatizó que “esto es algo que, lamentablemente, no es extraordinario”.
La madre de la víctima, por su parte, declaró que su hijo no murió por causas naturales, sino que “lo mataron”, solicitando que las autoridades judiciales investiguen el asesinato de su hijo.
El caso fue archivado el pasado mes de enero, tras calificar los hechos de “muerte violenta accidental”, pero la familia recurrió la decisión.
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