La crisis ocurre cuando los mismos gobernadores rompen las reglas. El Partygate, el escándalo de las fiestas organizadas en plena pandemia en Downing Street, la residencia y oficina oficial del primer ministro, tiene contra las cuerdas a Boris Johnson, cuya popularidad se ha desplomado en cuestión de días. A estos acontecimientos se ha sumado este lunes el de la revelación de una celebración sorpresa de cumpleaños a la que fueron invitadas 30 personas, en junio de 2020.
El hecho, sin embargo, provoca muchas críticas e incrementa la presión sobre el premier en medio de peticiones de varios parlamentarios para que renuncie.
Downing Street ha replicado alegando que la fiesta fue organizada por familiares y amigos y que el 'premier' solo despachó con ellos diez minutos y a cielo abierto. La Policía Londinense, por su parte, anunció que está investigando sobre detalles del cumpleaños del controvertido líder conservador durante el confinamiento.
Este martes, Johnson, dio la bienvenida a la investigación de la Policía Metropolitana sobre las aludidas fiestas prohibidas y dijo que ayudaría a trazar una línea sobre el tema.
Debido a esta situación, el dirigente, de 57 años, atraviesa su peor crisis de popularidad desde que llegó al poder, en verano de 2019.
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