Según informó el sábado por la noche la cadena pública israelí Kan, el príncipe heredero de Arabia Saudí, Muhamad bin Salman, pidió a principios de este mes al comandante del Comando Central de Estados Unidos (Centcom, por sus siglas en inglés), el almirante Brad Cooper, que Washington asumiera el liderazgo de la operación militar.
La respuesta estadounidense fue que está dispuesto a apoyar una operación militar saudí, pero no a dirigirla, especialmente porque las fuerzas yemeníes no están atacando actualmente a buques estadounidenses en el mar Rojo y concentran sus ataques en embarcaciones saudíes, según la fuente citada.
De acuerdo con el informe, la petición saudí refleja el deseo de Riad de evitar volver a involucrarse directamente y quedar atrapado en el conflicto yemení, teniendo en cuenta sus anteriores experiencias militares.
Analistas y expertos políticos consideran que la negativa estadounidense refleja la preocupación de Washington por verse arrastrado a un nuevo frente de batalla en Asia Occidental.
El 20 de julio, el Gobierno de Saná anunció un bloqueo marítimo contra Arabia Saudí, afirmando que las autoridades de Riad han impuesto “un asedio injusto y opresivo” a Yemen durante casi doce años, saqueando sus recursos e imponiendo un bloqueo total.
Posteriormente, las Fuerzas Armadas de Yemen declararon haber llevado a cabo ataques contra buques saudíes en el mar Rojo.
Desde marzo de 2015, Arabia Saudí y sus aliados árabes mantienen un bloqueo sobre Yemen y emprendieron una guerra a gran escala, respaldada militar, política y logísticamente por Estados Unidos y algunos países occidentales.
La guerra ha causado la muerte de decenas de miles de yemeníes y, pese a ello, Arabia Saudí no ha logrado alcanzar su principal objetivo: restablecer el anterior gobierno de Yemen, alineado con Riad.
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