La compaña, quebrada, ha suspendido este sábado todas sus operaciones y vuelos tras no lograr el apoyo de sus acreedores para el plan de rescate del gobierno estadounidense.
El colapso de la aerolínea, debido a la duplicación del precio del combustible para aviones durante los dos meses de guerra ilegal impuesta por Estados Unidos e Israel a Irán, implicaría la pérdida de aproximadamente 17 000 puestos de trabajo.
Asimismo, el anuncio constituye un duro golpe para el presidente Donald Trump, quien había propuesto 500 millones de dólares para salvar a Spirit a pesar de la oposición de algunos de sus asesores más cercanos y de muchos republicanos en el Congreso.
El anuncio se produjo en un contexto de elevadas tensiones en el Golfo Pérsico, donde el persistente cierre del estrecho de Ormuz —una vía marítima por la que transita una quinta parte del petróleo del mundo— por parte de Irán en respuesta a las agresiones estadounidense-israelí ha contribuido a la volatilidad del suministro mundial de petróleo.
En este contexto, el precio del crudo superó los 100 dólares por barril, afectando directamente a las aerolíneas de bajo coste como Spirit Airlines, altamente dependientes del combustible.
Por su parte, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) advirtió recientemente que el mundo enfrenta una de las mayores crisis energéticas de su historia, con mercados de petróleo y gas sometidos a condiciones extremadamente difíciles.
Economistas en Estados Unidos alertan de que el encarecimiento de la energía afectará de manera generalizada a hogares, industrias y sectores productivos del país, en un contexto de creciente presión inflacionaria.
Irán restringió el tránsito de buques por el estrecho de Ormuz desde que Estados Unidos e Israel lanzaron su guerra de agresión el 28 de febrero, lo que ha tenido repercusiones en la economía mundial.
Teherán aclaró que la restricción estaba dirigida a los barcos vinculados a Estados Unidos, Israel y sus aliados, y que los demás podían transitar por esta arteria energética vital con previa coordinación con las autoridades iraníes.
La República Islámica ha declarado estar dispuesta a reabrir el paso marítimo en caso de que EE.UU. levante un bloqueo naval impuesto al país desde mediados de este mes. Al mismo tiempo, ha advertido que responderá a cualquier acto hostil o nueva agresión estadounidense o israelí.
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