• El general Kenneth McKenzie, jefe del Centcom de EE.UU., habla en la embajada estadounidense en Kabul, capital afgana, 25 de julio de 2021. (Foto: AFP)
Publicada: viernes, 17 de septiembre de 2021 23:23

El Centcom de EE.UU. reconoce que mató a civiles en su reciente ataque a Kabul, capital afgana, pero lo justifica con la “teoría de la certeza razonable”.

“Este ataque se realizó con la convicción de que evitaría una amenaza inminente a nuestras fuerzas y los evacuados en el aeropuerto, pero fue un error”, indicó el viernes el general Kenneth McKenzie, jefe del Comando Central de EE.UU. (Centcom, por sus siglas en inglés), respecto a la acometida que llevó a cabo Washington el pasado 29 de agosto con un avión no tripulado (dron) en Kabul, operación que se cobró la vida de 10 miembros de una familia afgana, entre ellos niños.

A pesar de que Estados Unidos había alegado que atacó a un vehículo aparcado en el patio de una casa y al grupo terrorista Daesh, McKenzie manifestó que era “poco probable” que las víctimas mortales estuvieran asociadas con la banda, o representaran una amenaza directa a las tropas norteamericanas.

Al disculparse por el terrible desacierto, el general señaló, en una rueda de prensa, que Washington había procedido bajo la teoría de la certeza razonable, además de remarcar que el Gobierno estadounidense analiza pagar indemnizaciones a los familiares de los fallecidos.

 

En este sentido, el senador republicano de Kentucky, Rand Paul, alertó el martes de que tal vez el país norteamericano haya creado a cientos o miles de potenciales terroristas al bombardear a la gente equivocada.

El 10 de septiembre, el periódico The New York Times, puso en duda las alegaciones del Pentágono sobre este ataque, según las cuales, “se eliminó una amenaza inminente” al asesinar a un “facilitador” de Daesh, autor de los atentados del 26 de agosto, que se saldaron con la muerte de 170 personas, incluidos 13 soldados estadounidenses, cerca del aeropuerto de Kabul.

Estados Unidos invadió Afganistán en 2001, so pretexto de luchar contra el terrorismo, deponer al grupo armado Talibán, así como entrenar y equipar a las fuerzas de seguridad locales, no obstante, según varios expertos, no trajo nada más que destrucción y pobreza para esta nación en Asia Central.

Conforme a la oenegé británica Save the Children, cada cinco horas moría un niño en el territorio afgano durante la invasión de EE.UU. y sus aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

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