• Caza F-35B a bordo del buque USS Essex de la Aramada de EE.UU. 22 de septiembre de 2018 (Foto: AFP)
Publicada: viernes, 12 de octubre de 2018 14:49
Actualizada: viernes, 12 de octubre de 2018 18:13

EE.UU., el Reino Unido e Israel han cancelado los vuelos de sus flotas de cazas F-35, tras estrellarse en septiembre un avión de esa clase en Estados Unidos.

“Estados Unidos y sus socios internacionales han suspendido las operaciones de vuelo mientras la compañía inspecciona, en toda la flota, uno de los tubos para el combustible de las aeronaves F-35”, informó el jueves el portavoz del Pentágono, Joe DellaVedova.

Después de este anuncio del Departamento de Defensa de EE.UU. sobre sus 115 cazas F-35, han adoptado la misma medida el Reino Unido y el régimen israelí. 

“La seguridad es de máxima importancia. Por lo tanto, el Reino Unido ha decidido suspender en parte los vuelos de los F-35 como medida cautelar mientras se estudian las conclusiones de una investigación en curso”, ha comunicado este viernes el Ministerio de Defensa británico.

El Reino Unido recibió en junio 15 cazas furtivos, por los que pagó más de 2377 millones de dólares.

Del mismo modo, el régimen israelí ha indicado también que ha suspendido temporalmente los vuelos de sus cazas de esa clase.

La prueba durará varios días. Una vez que se hayan completado todos los controles, los aviones volverán a la operación completa”, ha declarado un portavoz de las fuerzas militares israelíes.

Estados Unidos y sus socios internacionales han suspendido las operaciones de vuelo (de los F-35) mientras la compañía inspecciona, en toda la flota, uno de los tubos para el combustible de las aeronaves F-35”, informó el portavoz del Departamento de Defensa de EE.UU. (el Pentágono), Joe DellaVedova.

 

El Pentágono ha entregado 320 cazas furtivos F-35 a varios países, según la Defensa estadounidense.

El incidente que ha provocado estas suspensiones, el derribo de una caza F-35 de las Fuerzas Armadas de EE.UU. en la ciudad de Beaufort (sureste), sucedió unas horas después de que el avión realizara su primera misión de combate en Afganistán.

Todo esto sucede poco después de haber ordenado el secretario de Defensa, James Mattis, preparar para el combate el 80% de los aviones de guerra de EE.UU.

Las autoridades castrenses estadounidenses informaron en mayo de que cinco de seis F-35 de la Fuerza Aérea norteamericana no habían podido ni siquiera despegar en una simulación de prueba.

Lanzado a principios de la década de 1990, el programa F-35 está considerado el sistema de armas más caro de la historia de Estados Unidos, con un coste estimado de alrededor de 400 000 millones de dólares y un objetivo de producción de 2500 aviones en los próximos años.

No obstante, su elevado coste y los numerosos problemas técnicos, que han obligado a posponer su uso en combate durante varios años, lo han convertido en objeto de numerosas críticas.

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