La maquinaria de deportaciones en Estados Unidos realiza un gran negocio con el arresto y detención de inmigrantes indocumentados.
La historia de Morales se repite todos los días: madres y padres; niños, incluso ancianos son arrebatados y encarcelados.
Así nueve de cada diez cárceles de inmigrantes son propiedad de Corrections Corporation of America (CCA) y el Grupo Geo. Dichas empresas le pasan una factura de casi 2000 millones de dólares anuales al Gobierno Federal por servicios derivados del sufrimiento y las violaciones a los derechos humanos.
Hace nueve meses, María Bilbao realiza un círculo de protección en las afueras de este centro de migraciones. Según Bilbao, muchas personas entran, sólo para ser detenidas.
La evidencia apunta a que el tema migratorio en realidad en su trasfondo no es nada más que un tema económico porque por cada detenido y por cada deportado y familia destruida alguien más está generando millones, quizá billones de dólares en un sistema corporativo que ha hecho de las deportaciones un lucrativo negocio caracterizado por la injusticia y la inmoralidad.
Así, a mayor el número de detenidos y mayor el tiempo de detención, también mayor la ganancia de los carceleros corporativos, quienes dicho sea de paso, donaron más de medio millón de dólares para la inauguración de la presidencia de Donald Trump, entre otros “obsequios”, en dólares.
Marcelo Sánchez, Miami.
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