El jefe de la Organización de la Movilización de los Oprimidos (Basich), Hosein Taeb, ha afirmado que EE.UU. y el régimen de Israel afrontan crecientes desafíos internos y ha sostenido que sus intentos de remodelar Asia Occidental han terminado volviéndose en su contra, al tiempo que ha comenzado un proceso de transformación en ambas sociedades.
Durante la ceremonia de clausura del XIX Festival Internacional de Cine de la Resistencia, celebrada el jueves en Teherán, Taeb puso de manifiesto que Washington llevaba mucho tiempo tratando de transformar el panorama político, económico y social de la región e imponer un nuevo orden basado en la hegemonía estadounidense.
“Hoy afirmamos que el cambio ha comenzado en Estados Unidos e Israel, y pronto lo veremos en distintos ámbitos”, declaró el alto responsable de las fuerzas populares iraníes.
Taeb señaló que los estrategas estadounidenses habían previsto crear para 2025 una “aldea global” bajo su liderazgo, con el objetivo de remodelar la geografía, la opinión pública y la economía de Asia Occidental para convertirlas en lo que denominaban un “nuevo Oriente Medio estadounidense”.
Recalcó que este proyecto, junto con el intento de exportar el estilo de vida estadounidense, había terminado tropezando con graves contradicciones dentro del propio Estados Unidos.
Asimismo, destacó las protestas de estudiantes universitarios, profesores y artistas estadounidenses contra la guerra y los ataques contra la población civil, y las describió como señales del creciente rechazo a las políticas de Washington.
El jefe de la Basich también señaló que el pueblo estadounidense está cada vez más cansado de la guerra. “El 70 % de la población dice que no quiere esta guerra y que esta no nos ha aportado ningún beneficio”, precisó.
Añadió que, si los cambios políticos no responden a las demandas de la población, la presión podría desembocar en transformaciones sociales más amplias, incluidas protestas callejeras y alteraciones económicas.
Las declaraciones del jefe de la Basich se producen en medio de las consecuencias de la guerra de agresión ilegal lanzada por Estados Unidos y el régimen israelí contra la República Islámica en febrero de 2026.
Las autoridades iraníes han asegurado reiteradamente que la campaña no logró sus objetivos declarados, hizo añicos el prestigio que se atribuía al Ejército estadounidense y obligó a Washington y Tel Aviv, tras toparse con la resistencia de Irán, a pasar del enfrentamiento directo a la presión económica, las tácticas indirectas y la guerra mediática.
Taeb también resaltó el papel del cine de resistencia en este contexto y señaló que, al mostrar los crímenes de Estados Unidos y del régimen sionista —en particular, los ataques contra la población civil y los niños—, junto con la dignidad y la firmeza del frente de la Resistencia, los cineastas pueden romper el monopolio mediático del enemigo y ofrecer una narrativa alternativa al público mundial.
El XIX Festival Internacional de Cine de la Resistencia, celebrado en un contexto de amenazas generalizadas, presentó obras de más de 100 países y puso de relieve la persistente dimensión cultural de la Resistencia.
Las autoridades iraníes sostienen desde hace tiempo que la combinación de resistencia militar, firmeza popular y producción cultural ha acelerado el debilitamiento de las posiciones de Estados Unidos e Israel, tanto en el ámbito regional como en el interno.
hnb
