• El portavoz del Ejército de Irán, el general de brigada Mohamad Akraminia
Publicada: domingo, 1 de noviembre de 2026 17:09

El portavoz del Ejército de Irán ha advertido de que, en caso de una nueva agresión, la geografía del conflicto podría extenderse a zonas más allá de Asia Occidental.

“En la reciente guerra, el alcance de los enfrentamientos se extendió desde los territorios ocupados hasta las bases estadounidenses en los países de la región. Sin embargo, en caso de una nueva agresión, la geografía de la guerra podría ampliarse a zonas más allá de Asia Occidental”, ha declarado este domingo el portavoz del Ejército de la República Islámica de Irán, el general de brigada Mohamad Akraminia, en referencia a las declaraciones del Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Moytaba Jamenei, quien el sábado subrayó que “toda amenaza, independientemente de su nivel o naturaleza, deberá recibir una respuesta inmediata y eficaz, sin limitaciones geográficas”.

En este contexto, Akraminia ha señalado que las Fuerzas Armadas iraníes están actualizando su banco de objetivos para incluir activos materiales e inmateriales del enemigo estadounidense-israelí.

Ha advertido de que, ante una nueva agresión, las instalaciones, los equipos, las fuerzas y los intereses de Estados Unidos podrían ser objeto de ataques en cualquier punto al alcance de Irán.

Al referirse a la preparación militar, el portavoz ha destacado que las Fuerzas Armadas iraníes han recurrido a tácticas de guerra asimétrica para compensar parte de la brecha en equipamiento con el enemigo mediante una mayor capacidad operativa y estrategias adaptadas a las condiciones del conflicto.

Asimismo, ha señalado que la experiencia de la guerra de 40 días ha permitido reforzar las capacidades militares y mejorar la preparación ante futuras amenazas.

Ha afirmado, una eventual nueva guerra podría prolongarse mucho más que la anterior, y el presidente de Estados Unidos no podrá decidir unilateralmente cuándo terminará ni en qué condiciones.

 

También ha subrayado que la iniciativa de Irán desempeñará un papel fundamental en el desenlace del conflicto, algo que deben tener presente tanto el pueblo estadounidense como los aliados europeos de Washington.

En cuanto a la doctrina militar, Akraminia ha explicado que las Fuerzas Armadas han pasado de una postura exclusivamente defensiva a un enfoque ofensivo, acompañado del desarrollo de nuevas tecnologías y tácticas.

Durante el alto el fuego, ha añadido, Irán ha modernizado parte de su arsenal e incorporado nuevos equipos para reforzar sus capacidades militares.

Por otra parte, el portavoz ha afirmado que los intentos del enemigo de abrir un frente terrestre en las fronteras occidentales de Irán mediante el equipamiento de grupos contrarrevolucionarios y separatistas en la región del Kurdistán iraquí fueron frustrados por las operaciones preventivas de las Fuerzas Armadas iraníes. En estas operaciones, las posiciones de dichos grupos fueron atacadas con aviones de combate, misiles y drones.

Akraminia también ha destacado el fortalecimiento de las capacidades de guerra electrónica para hacer frente a las interferencias en los sistemas de comunicación y radar. 

Asimismo, ha indicado que los equipos dañados han sido reparados y reincorporados al servicio operativo, mientras que se han incorporado nuevos equipos ofensivos, defensivos y de radar, y se han modernizado los sistemas existentes.

Estados Unidos y el régimen israelí han protagonizado dos guerras de agresión contra Irán en menos de un año. La primera, en junio de 2025, se prolongó durante 12 días, mientras que la segunda comenzó el 28 de febrero de 2026 y se extendió por 40 días. En ambos episodios, la resistencia iraní y las operaciones de represalia obligaron a los agresores a aceptar un alto el fuego.

Sin embargo, la tensión volvió a escalar en julio, cuando Washington reanudó sus ataques aéreos e impuso un bloqueo naval contra Irán, en incumplimiento del memorando de entendimiento (MdE) firmado en Islamabad el 17 de junio. Teherán respondió con ataques de sus Fuerzas Armadas contra objetivos estratégicos estadounidenses en Asia Occidental y anunció el cierre del estrecho de Ormuz al tráfico marítimo, una decisión que provocó un repunte de los precios mundiales de la energía.

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