Ebrahim Azizi, presidente de la Comisión de Seguridad Nacional y Política Exterior del Parlamento iraní, ha publicado un mensaje este sábado en la red social X, acompañado de un mapa detallado de infraestructuras críticas israelíes en los territorios ocupados.
El mapa señala importantes plantas desalinizadoras, centrales eléctricas, refinerías de petróleo, puentes estratégicos y puntos de estrangulamiento, así como la instalación nuclear de Dimona y las principales rutas energéticas. Con ello, se pone de relieve la vulnerabilidad de las infraestructuras del régimen israelí, concentradas en un territorio reducido.
“Basta un solo error de cálculo para que los territorios ocupados queden inhabitables en menos de una hora”, ha advertido Azizi.
A single miscalculation is all it takes: the occupied lands rendered uninhabitable in under an hour. pic.twitter.com/X8wuAXnKO5
— ابراهیم عزیزی (@Ebrahimazizi33) October 24, 2026
CGRI: Convertiremos territorios ocupados en tierra quemada si nos atacan
Por su parte, el portavoz del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán, el general de brigada Hosein Mohebi, advirtió el lunes de que cualquier ataque a las infraestructuras iraníes convertirá los territorios ocupados en tierra quemada y obligará a sus ocupantes a huir al desierto del Sinaí.
La advertencia se produce en medio de una escalada de tensiones y repetidas amenazas de agresión por parte de EE.UU. e Israel contra Irán.
Altos funcionarios iraníes han asegurado que el país está plenamente preparado para una respuesta integral y multifacética ante cualquier ataque, sin límites ni restricciones a la hora de atacar los intereses de los agresores y de los países que los respalden.
Teherán sostiene que no busca la guerra ni la confrontación, pero advierte que no cederá ante las amenazas ni las presiones y que defenderá su soberanía frente a cualquier agresión.
En este sentido, Irán afirma estar preparado para responder a cualquier nueva agresión con armamento más avanzado que el empleado durante la guerra de 40 días, iniciada en febrero por Estados Unidos e Israel. Un mensaje con el que Teherán busca dejar claro que cualquier intento de intensificar la confrontación tendrá consecuencias contundentes.
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