Mientras la epidemiología estudia el COVID, el dengue y otras plagas afectan a los ciudadanos. En EE.UU., existe un agresivo virus que causa numerosas fatalidades. El régimen le ha dado rienda suelta para cometer todo tipo de atropellos. Se trata de la lacra de la brutalidad policial. Una verdadera epidemia, según organismos internacionales.
La policía y las fuerzas de represión estadounidenses tienen uno de los estándares más bajos en cuanto a sus candidatos. No sorprende, entonces, que la entidad sionista se vea involucrada en el entrenamiento de las tropas de choque del Estado totalitario.
A los agentes de la burocracia en EE.UU. les gusta criticar lo que ellos denominan “el récord de los DD.HH. en terceros países”. Sin embargo, aquí en casa propia, se cuenta con un ejército de uniformados que se dedican al tráfico de personas, al tráfico de drogas, a los secuestros, desapariciones forzadas y asesinatos con total impunidad.
Así, fuentes revelan que, anualmente, la policía en EE.UU. asesina entre 1000 y 2000 ciudadanos, sin contar los miles de muertes en custodia. Alrededor de 50 millones de ciudadanos se ven perjudicados por estos entes en diversas interacciones. 750 000 de estas personas son brutalizadas, dejando por lo menos un cuarto de millón de víctimas con lesiones graves o incapacidad.
Por otra parte, otros organismos reportan que estas mismas agencias también estarían involucradas en el tráfico ilegal de armamento de fabricación estadounidense, principalmente destinado a los carteles del narcotráfico en el sur de la frontera y otros focos de violencia reales o artificiales.
Marcelo Ali Sánchez, Washington.
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