“Si se produce otra agresión, sin duda habrá cambios significativos en nuestra defensa y en nuestra contraofensiva”, declaró el lunes el portavoz del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI), el segundo general de brigada Hosein Mohebi, quien añadió: “Definitivamente cambiaremos la geografía de la guerra”.
El vocero castrense señaló que Irán introducirá nuevas armas y equipos militares dotados de nuevas capacidades y remarcó que “el mundo quedará asombrado” ante ellos.
Mohebi también identificó varios ámbitos en los que Estados Unidos ha sufrido derrotas estratégicas en su guerra no provocada contra la República Islámica.
“Estados Unidos ha sido derrotado en esta guerra, y su derrota también es histórica y humillante, pero no tiene el valor de reconocer y aceptar esta derrota”, afirmó.
Estados Unidos y el régimen israelí libraron su primera guerra contra Irán, que duró 12 días, en junio de 2025. Su segunda agresión comenzó el 28 de febrero de 2026 y llegó a su fin a principios de abril, después de 40 días.
En ambas guerras, la resistencia de Irán y sus exitosas operaciones de represalia obligaron a los agresores a aceptar un alto el fuego.
Irán también ha mantenido un férreo control sobre el estrecho de Ormuz desde los primeros días de la segunda guerra impuesta.
En julio, Estados Unidos llevó a cabo sucesivas oleadas de ataques aéreos mortíferos contra Irán e impuso un bloqueo naval al país, en violación del Memorando de Entendimiento de Islamabad con la República Islámica, firmado el 17 de junio para poner fin a la guerra.
En respuesta, las Fuerzas Armadas iraníes lanzaron devastadores ataques contra objetivos estratégicos estadounidenses en toda Asia Occidental y declararon cerrado el estrecho de Ormuz a todo el tráfico.
Mohebbi señaló que Washington no ha logrado reabrir el estrecho de Ormuz pese a contar con la mayor Armada del mundo y haber definido como uno de los principales motivos de su presencia regional y mundial la garantía de la seguridad energética y la libertad de navegación.
“Uno de los ámbitos de la derrota de Estados Unidos es su incapacidad para reabrir el estrecho de Ormuz”, afirmó, y añadió que Washington puso en juego todas sus capacidades, pero “no pudo” reabrir la vía marítima después de que Irán la cerrara en respuesta a la guerra conjunta de agresión de Estados Unidos e Israel.
El general Mohebi puso de manifiesto que Estados Unidos también fracasó en el cumplimiento de su objetivo declarado de garantizar la seguridad de los flujos energéticos y la libertad de navegación, y sostuvo que un país que afirmaba buscar la seguridad terminó convirtiéndose en “un perturbador de la seguridad”.
Mohebi también señaló las bases militares estadounidenses desplegadas en toda la región como otra desventaja para Washington.
“La derrota de Estados Unidos aquí fue que toda la inversión que había realizado para proporcionar seguridad se convirtió en lo contrario de la seguridad”, indicó, señalando que las bases fueron objeto de devastadores ataques por parte de las Fuerzas Armadas iraníes.
Asimismo, explicó que los estadounidenses sufrieron una importante derrota en materia de inteligencia. Según Mohebi, Washington había sido presentado como poseedor de un sistema de inteligencia avanzado e inaccesible, protegido por las tecnologías más modernas.
Sin embargo, precisó que los misiles iraníes alcanzaron centros de inteligencia estadounidenses situados en zonas próximas al Golfo Pérsico y en el norte de Irak, demostrando que esas instalaciones no estaban fuera de alcance.
Apuntó que Irán había logrado vigilar e identificar esas instalaciones y atacarlas, lo que supuso “una importante derrota de inteligencia” para Estados Unidos frente a sus rivales y aliados.
“Esto es diferente de simplemente no alcanzar un objetivo”, acentuó Mohebi, y añadió que estos fracasos representaron una derrota estratégica.
hnb
