El portal estadounidense, basado en fuentes familiarizadas con las evaluaciones del Departamento de Guerra de Estados Unidos (Pentágono), en un informe publicado el jueves cuestionó las declaraciones del presidente Donald Trump, quien había afirmado que las capacidades militares iraníes habían sido destruidas “al 100 %” durante la guerra.
Fuentes citadas por Bloomberg admitieron que el número total de drones perdidos podría alcanzar incluso las 30 unidades, debido a que varias aeronaves sufrieron daños irreparables durante las operaciones.
Los drones MQ-9 Reaper, fabricados por la empresa estadounidense General Atomics, son considerados uno de los pilares de las capacidades de vigilancia, reconocimiento y ataque de las fuerzas armadas estadounidenses. Cada aparato tiene un costo estimado de unos 30 millones de dólares y está equipado con sofisticados sensores electroópticos, radares avanzados, cámaras de alta resolución y capacidad para transportar misiles Hellfire y bombas guiadas JDAM (munición de ataque directo conjunto).
Iran has destroyed more than two dozen MQ-9 Reaper drones operated by US forces since the war began, a significant loss worth nearly $1 billion that represents 20% of the Pentagon’s prewar inventory for the hard-to-replace unmanned system. https://t.co/o5kEPYaklt
— Bloomberg (@business) May 21, 2026
Según Bloomberg, una parte importante de los drones fue derribada por los sistemas de defensa antiaérea iraníes durante operaciones sobre el Golfo Pérsico y Asia Occidental, mientras que otras unidades fueron destruidas en ataques iraníes contra bases militares estadounidenses en la región o quedaron inutilizadas tras sufrir daños operativos.
El reporte subraya además que reemplazar rápidamente estas pérdidas representa un desafío estratégico para el Pentágono, debido a que la producción del modelo MQ-9 para el ejército estadounidense se ha reducido significativamente y las cadenas de suministro enfrentan limitaciones.
El medio destacó igualmente que los drones Reaper desempeñaron un papel central en las operaciones de vigilancia y coordinación de ataques contra objetivos iraníes y regionales durante la guerra. Sin embargo, la magnitud de las pérdidas ha generado preocupación entre responsables militares estadounidenses sobre la vulnerabilidad de este tipo de plataformas frente a sistemas avanzados de defensa aérea.
El 28 de febrero, Estados Unidos y el régimen israelí impusieron una guerra de agresión ilegal y no provocada contra Irán, asesinando al Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, a altos comandantes y funcionarios, así como a miles de civiles.
En respuesta, las Fuerzas Armadas iraníes lanzaron 100 oleadas de ataques de represalia bajo la operación “Verdadera Promesa 4”, infligiendo grandes pérdidas militares y humanas a Israel y Estados Unidos, lo que finalmente obligó al enemigo a anunciar un alto el fuego mediado por Pakistán que sigue vigente hasta el día de hoy.
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