El teniente coronel Ebrahim Zolfaqari, portavoz del Cuartel General Central Jatam al-Anbyia, que coordina operaciones del Ejército iraní con el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán, ha respondido este domingo a un ultimátum de 48 horas lanzado por el presidente estadounidense, Donald Trump, de que si Irán no reabre el estrecho de Ormuz, Washington atacaría centrales eléctricas iraníes.
Mediante un comunicado, el vocero castrense ha calificado esta retórica incendiaria como parte de los esfuerzos del republicano para “desestabilizar el mundo”, y asegurado que esa acción recibirá una respuesta proporcional.
Zolfaqari ha señalado que el estrecho de Ormuz “no ha sido completamente cerrado”, aunque su tránsito está “bajo control” y sujeto a condiciones específicas de la República Islámica. Ha enfatizado que el paso marítimo solo estaría restringido para “movimientos hostiles o perjudiciales” —para buques y petroleros de EE.UU. e Israel— mientras que el tránsito no problemático continuaría bajo normas establecidas.
No obstante, el vocero de Jatam al-Anbiya ha advertido que, en caso de que se materialicen las amenazas de Trump contra centrales eléctricas, Irán tomará represalias, cerrando completamente el estrecho de Ormuz, lo cual permanecerá bloqueado hasta que se repare la red eléctrica iraní.
Asimismo, ha avisado que todas “las infraestructuras eléctricas, energéticas y de tecnología de la información de Israel”, las “empresas con participación estadounidense en la región” y “centrales eléctricas de países que alberguen bases de Estados Unidos” serán alcanzadas por ataques de represalia iraníes.
El alto mando castrense ha subrayado que la República Islámica está preparada para una gran campaña destinada a afectar intereses económicos estadounidenses en Asia Occidental, insistiendo en que no buscan iniciar el conflicto, pero que responderán de forma “contundente” en caso de ataques contra su infraestructura.
“No iniciamos este conflicto, ni buscamos iniciar la nueva fase de la confrontación, pero si el enemigo daña nuestras centrales, responderemos con todas nuestras capacidades para defender el país y los intereses del pueblo, iniciando la destrucción sin pausa de los objetivos mencionados”, ha concluido.
Estados Unidos y el régimen israelí lanzaron una agresión militar conjunta contra Irán el 28 de febrero, tras la guerra que libraron en junio del año pasado. Ambos conflictos se desencadenaron mientras Teherán mantenía conversaciones diplomáticas con Washington sobre su programa nuclear pacífico.
En respuesta, Irán lanzó ataques de represalia precisos contra posiciones israelíes y bases estadounidenses, invocando su derecho inherente a la legítima defensa en virtud del artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, y advirtió que una mayor escalada provocará una reacción más severa.
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