• El comandante de la División Aeroespacial del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán, el general de brigada Amir Ali Hayizade, en un discurso en Teherán, 31 de diciembre de 2021.
Publicada: sábado, 1 de enero de 2022 11:04
Actualizada: sábado, 26 de febrero de 2022 5:09

Un mando militar dice que los ataques de Irán contra las fuerzas de EE.UU. en Irak tras el asesinato de Soleimani impulsaron el declive del país norteramericano.

El comandante de la División Aeroespacial del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán, el general de brigada Amir Ali Hayizade, aseguró el viernes que Estados Unidos no consiguió ninguna de sus metas previstas con el asesinato “criminal” del general Qasem Soleimani, comandante de Fuerza Quds del CGRI en un ataque aéreo perpetrado el 3 de enero de 2020 en Bagdad (Irak).

Conforme a Hayizade, el objetivo de la entonces Administración estadounidense, presidida por Donald Trump, iba más allá de eliminar físicamente a un destacado comandante de la Resistencia.

Al asesinar al general Soleimani, agregó el comandante persa, el magnate republicano y su entorno pretendían socavar el Eje de la Resistencia, debilitar a Irán, dominar a los regímenes reaccionarios árabes y atraer el apoyo del lobby sionista en las presidenciales de 2020 en las que Trump buscaba la reelección.

 

Sin embargo, Hayizade aseguró que la Administración Trump no solo no logró ninguna de sus metas tras ese acto criminal, sino que los ataques de represalia de Irán, llevados a cabo el 8 de enero de 2020 contra dos bases militares que albergaban tropas estadounidenses en Irak, incluida la de Ain Al-Asad, situada en Al-Anbar, marcaron el inicio del declive de EE.UU. tanto en la región de Asia Occidental, como en el mundo entero.

El jefe de la División Aeroespacial del CGRI dijo que la retirada apresurada y “humillante” de las tropas estadounidenses de Afganistán fue una de las consecuencias del asesinato del general Soleimani y aseguró que la Resistencia seguirá presionando a Washington, atacando a sus tropas y bases, hasta obligarle a sacar a todos sus soldados de Siria e Irak.

Avisó que el ataque a Ain Al-Asad no fue la venganza final de Irán a EE.UU. por el asesinato de Soleimani. “Si los estadounidenses quieren reducir el coste [de sus actos criminales en la región] tienen que abandonarla ellos mismos”, advirtió.

Ante la ofensiva de Irán a bases estadounidenses, los sistemas antiaéreos estadounidenses no funcionaron, aunque estaban en máxima alerta por cualquier posible ataque relámpago desde el país persa.

Estados Unidos, que negó en un principio la existencia de víctimas entre sus soldados, confirmó el 16 de enero que 11 habían sufrido lesiones cerebrales traumáticas. No explicaron la razón, pero la cifra se elevó gradualmente a 34 y 50, 64 y 109 y luego a 110.

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