Al parecer, la piedra desapareció durante años entre varios intermediarios que la habrían llevado a varias ciudades del sur de los EE.UU. como San José, en California, y de allí a Nueva Orleans, Luisiana.
Extraída de una mina del estado de Bahía (este de Brasil) en 2001, la piedra fue exportada de manera irregular a EE.UU. por el comerciante estadounidense de piedras preciosas, Anthony Thomas, quien logró comprar por apenas 60.000 dólares una piedra que está valorada en la actualidad en 372 millones de dólares.
Al parecer, la piedra desapareció durante años entre varios intermediarios que la habrían llevado a varias ciudades del sur de los EE.UU. como San José, en California, y de allí a Nueva Orleans, Luisiana, en 2005 donde, en teoría, se habría perdido durante el huracán Katrina.
Tras su reaparición en 2009, los brasileños Elson Alves Ribeiro y Ruy Saraiva, quienes aseguraron ser los legítimos propietarios de la esmeralda, y el vendedor de joyas, Ken Conetto, quien habría sido el encargado de vender la joya en el mercado negro americano a su llegada a EE.UU., reclaman ante la justicia la propiedad del valioso mineral.
La reciente reclamación del Gobierno de Brasil fue una más desestimada por el juez encargado del caso en la Justicia de Los Angeles, Michael Johnson, quien aseguró esta semana al diario Los Angeles Times que la solicitud de Brasil "carece de elementos suficientes para cerrar el caso", por lo que el futuro de la Esmeralda Bahía continúa en el aire.
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