Gong, en sus declaraciones a los periodistas en Ramalá (Cisjordania), donde realizó una visita de dos días, insistió en que no había que marginase la cuestión de Palestina y repitió el firme compromiso de Pekín a apoyar la creación de un Estado independiente palestino con Al-Quds (Jerusalén) como capital.
Adelantó, a su vez, la decisión de su país de desempeñar un papel más activo en el proceso de paz en el Oriente Medio, sobre todo, en el conflicto israelí-palestino, ya que Pekín secunda la celebración de una conferencia internacional de paz para impulsar la solución de dos estados.
Gong aludió al discurso del presidente chino, Xi Jinping, en la sede de la Liga Árabe en El Cairo, capital de Egipto, pues este, que realizaba una gira por doce países de la zona, enfatizó que la problemática palestina "no puede ser marginada", ya que es crucial para la paz en el Oriente Medio.
El mandatario del Gigante asiático llamó, además, a la comunidad internacional a "mantener los legítimos intereses de los palestinos" y valorar con imparcialidad y justicia el proceso de paz entre palestinos e israelíes.
Xi se comprometió a ofrecer 50 millones de yuanes (7,53 millones de dólares estadounidenses) de subvención a la nación palestina para mejorar su bienestar y demandó a la comunidad internacional “más ayuda humanitaria” para la oprimida nación palestina.
No es la primera vez que el mandatario chino manifiesta públicamente su apoyo al pueblo palestino. En noviembre de 2015, con motivo del Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino, abogó por la creación de un Estado palestino soberano.
Organismos internacionales, incluida la Organización de las Naciones Unidas (ONU), culpan al régimen de Israel del fracaso de las negociaciones de paz entre palestinos e israelíes por su persistencia en seguir construyendo asentamientos ilegales en tierras palestinas.
El pasado 26 de enero, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, dijo que el continuado avance de las colonias es "una afrenta para el pueblo palestino y la comunidad internacional", y una verdadera provocación que “aumenta las tensiones y mina cualquier perspectiva para una salida política" al conflicto.
Las Naciones Unidas y la mayoría de los países consideran que los asentamientos israelíes son ilegales, ya que el régimen de Tel Aviv los ocupó en la Guerra de los Seis Días de 1967 y las Convenciones de Ginebra prohíben construir en tierras bajo ocupación.
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