Brasil es un gran actor en el escenario mundial y las visitas de alto nivel son una demostración de que queremos invertir en una fuerte relación bilateral.
“Brasil es un gran actor en el escenario mundial y las visitas de alto nivel son una demostración de que queremos invertir en una fuerte relación bilateral”, enfatizó Patrick Ventrell, portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, el pasado 24 de marzo, según informaron el sábado los medios.
En 2013, el diario O Globo publicó un artículo sobre las filtraciones del exanalista norteamericano Edward Snowden en el que aseguraba que, hasta al menos 2002, había funcionado una estación de espionaje en Brasilia (la capital brasileña), desde la cual las estadounidenses Agencia de Seguridad Nacional (NSA, en inglés) y la Agencia de Inteligencia (CIA, en inglés) habían espiado a funcionarios brasileños, a la empresa estatal Petrobras y hasta comunicaciones personales de la propia Rousseff.
Ante estas denuncias, Brasilia pidió explicaciones a Washington. La Casa Blanca expuso sus argumentos pero a la mandataria suramericana le parecieron insuficientes por lo que decidió suspender su visita a EE.UU. que estaba programada para octubre de 2013.
Sin embargo, el tiempo hace limar asperezas y el Gobierno estadounidense ha extendido una nueva invitación a Rousseff para que lleve a cabo una visita de Estado a Washington, una de las más altas deferencias, con el objetivo de propiciar un avance diplomático que supondría una oportunidad para potenciar el comercio entre las dos mayores economías de América.

Al respecto, Ventrell, citando a ambos gobiernos, ha dicho que “quieren reprogramar la visita de la presidenta Rousseff a Estados Unidos y nuestros equipos han estado trabajando durante meses para establecer una sólida agenda”.
El portavoz prefirió no hablar sobre la posible fecha en la que el mandatario Barack Obama recibirá en la Casa Blanca a su par brasileña, tampoco confirmó ni desmintió una información periodística, según la cual, el vicepresidente estadounidense, Joe Biden, le hizo una invitación formal a Dilma Rousseff en una llamada telefónica a mediados de marzo.
De acuerdo con los informes, está previsto que Obama y Rousseff hablen de posibles fechas en la Cumbre de las Américas que se celebrará en Panamá entre el 10 y 11 de abril próximo, después de verse el pasado noviembre en la cumbre del G20 en Australia.
Según analistas, Washington y Brasilia tratan de relanzar sus relaciones, sobre todo, por motivos económicos y políticos. El Gobierno de Rousseff se ha visto recientemente envuelto en un escándalo de corrupción de Petrobras que ha influido negativamente en su economía.
Brasil con este acercamiento podría ganar respaldo diplomático e impulsar la internacionalización de su economía (los sectores de defensa y alimentación están muy interesados) para compensar el retroceso de la demanda interna.
Mientras que a EE.UU. se le abrirían las puertas del gigantesco mercado brasileño. Recordar que el país norteamericano es el primer inversor extranjero en Brasil y el segundo destino de las exportaciones brasileñas, por detrás de China.
El comercio bilateral sumó 72.000 millones de dólares el año pasado, un alza del 20 por ciento frente al 2010, con un superávit de 12.000 millones de dólares a favor de Estados Unidos, de acuerdo al Departamento de Comercio estadounidense.
ncl/rha/nal
