• Gil: EEUU quiere romper Myanmar como intentó en Siria
Publicada: domingo, 25 de agosto de 2019 16:57

EE.UU. y otros países de Occidente no quieren que haya paz en Myanmar y tienen previsto romper este país asiático como intentaron en Siria, opina un analista.

Al menos 200 000 miembros de la comunidad Rohingya se han congregado este domingo en el distrito fronterizo de Cox’s Bazar, en el sureste de Bangladés, para conmemorar el segundo aniversario del “Día del Genocidio”, que recuerda la huida de más de 760 000 de esta minoría musulmana en 2017 al territorio bangladesí por la mortal campaña militar del Ejército de Myanmar (Birmania) en el estado birmano de Rajine.

En una entrevista concedida a la cadena HispanTV, el analista en temas internacionales Iñaki Gil de San Vicente, ha declarado que EE.UU. y otros países occidentales están interesados en que no haya paz ni tranquilidad en Myanmar y tratan de romper este país, de más de cien etnias, para favorecer su estrategia contra China.

“En un país balcanizado, en un país roto, con inmensos recursos, —Myanmar es el primer territorio en el sudeste asiático— si el Occidente lo controla y lo rompe como ha intentado romper Siria o como ha roto Libia o como ha roto en parte Irak, aunque ha fracasado, y como intenta romper otros países, puede poner en serios aprietos a la política estratégica de China”, explica Iñaki Gil. 

En realidad, agrega el entrevistado, el panorama del Myanmar es “negro” no solo para los musulmanes Rohingya, sino para todos los grupos que habitan el país. 

De acuerdo con el entrevistado, en estos dos años, ha continuado la política de genocidio contra los Rohingya por dos grandes intereses, uno es a nivel interno de la cúpula militar que llegó al poder en un golpe de Estado en 1988 y con el apoyo de EE.UU., y el otro es la estrategia de Washington y Nueva Delhi para usar este país fronterizo de 2200 kilómetros contra China.

Al contrario, opina el analista, China, debido a que quiere que sus proyectos de la Ruta de la Seda continúen adelante está interesada en que no haya conflictividad social y que haya una relativa paz y normalidad en Myanmar.

En un país balcanizado, en un país roto, con inmensos recursos, —Myanmar es el primer territorio en el sudeste asiático— si el Occidente lo controla y lo rompe como ha intentado romper Siria o como ha roto Libia o como ha roto en parte Irak, aunque ha fracasado, y como intenta romper otros países, puede poner en serios aprietos a la política estratégica de China”, explica el analista Iñaki Gil de San Vicente. 

 

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Myanmar, una nación con mayoría de población budista, no reconoce la ciudadanía birmana de los Rohingya, una comunidad integrada por 1,1 millones de personas, y rechaza la Misión de Investigación de la ONU en su territorio.

Los musulmanes Rohingya sufren la brutal represión del Ejército y los budistas extremistas birmanos. La organización pro derechos humanos Amnistía Internacional (AI) anunció en noviembre el retiro de su máxima distinción, “Embajadora de Conciencia”, a la líder de facto de Myanmar, Aung San Suu Kyi, por no impedir la violencia contra dicha minoría.

Muchas organizaciones han condenado la mortífera represión y la Organización de Naciones Unidas (ONU) ha calificado la situación de “limpieza étnica” de los Rohingya y exige enjuiciar al jefe del Ejército birmano por cometer “genocidio”.

Fuente: HispanTV Noticias

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