Este martes, sheij Muhamad bin Rashid Al Maktum, primer ministro y vicepresidente de los Emiratos Árabes Unidos (EAU), ha recibido la orden de pagar a su exesposa, la princesa Haya bint al-Hussein, y a sus dos hijos, unos 550 millones de libras (unos 725 millones de dólares), lo que se considera la compensación por divorcio, la más alta jamás otorgada por un tribunal del Reino Unido.
De hecho, el también gobernante de Dubái debe pagar unos 251,5 millones de libras (340 millones de dólares) a la princesa y 290 millones de libras (385 millones de dólares) para cubrir el sustento de sus hijos, de 9 y 14 años de edad, así como otros gastos, entre ellos de seguridad.
Esto se debe a la necesidad de proteger a su exmujer y sus hijos ante “amenazas generales de terrorismo y secuestro a las que se enfrentan”, según ha señalado el juez Philip Moor, al brindar su veredicto, para luego denunciar que “la principal amenaza a la que se enfrentan proviene del (gobernante) mismo, y no de fuentes externas”.
Al respecto, ha mencionado que podría haber una reconsideración de los pagos si la situación de seguridad de los niños cambia cuando sean adultos, aseverando que el riesgo para ellos era “claro y siempre presente”.
En 2019, la princesa junto con sus hijos huyó a Londres, la capital británica, y se llevó casi 40 millones de dólares con el fin de comenzar una nueva vida.
Desde entonces, los jueces de los tribunales superiores han encontrado en el balance de probabilidades que el premier emiratí orquestó los secuestros de dos de sus otros hijos, la princesa Latifa y la princesa Shamsa, y sometió a Haya a una campaña de “intimidación”, conforme al diario británico The Guardian.
Además, agregó, sheij Muhamad bin Rashid al-Maktum pirateó los teléfonos de Haya y cinco de sus asociados, incluidos dos de sus abogados. Es más, sus agentes intentaron comprar una propiedad de 30 millones de libras al lado de la casa de la princesa, en una “amenaza muy significativa para su seguridad”, indicó el medio.
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