El jueves, el presidente de EE.UU., Donald Trump, anunció una nueva ofensiva económica contra Irán, que ha descrito como un “Día D” y la mayor operación de este tipo emprendida contra un país, con el objetivo de cortar las vías de financiación de Teherán y someterlo a un “aislamiento sin precedentes”.
En este contexto, el viceministro de Asuntos Exteriores de Yemen, Abdul Wahid Abu Ras, declaró el lunes a la agencia de noticias Saba, que Washington recurrió a esta medida “después de su derrota y completo fracaso en la opción militar”, según informó la cadena yemení Al-Masirah.
Destacando que las sanciones impuestas por Estados Unidos contra Irán forman parte de una guerra psicológica contra el pueblo iraní, el funcionario advirtió a los países de la región y les pidió que no se conviertan en “una herramienta para las acciones injustas de Estados Unidos contra el pueblo iraní”.
Por su parte, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, anunció el lunes en una rueda de prensa en la Casa Blanca el inicio de una nueva campaña de presión económica contra Irán.
Bessent agregó que, mientras pronunciaba sus declaraciones, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) estaba imponiendo sanciones a más de 60 entidades, personas y embarcaciones en distintos países por su presunta colaboración con Irán en la adquisición de tecnología nuclear y de misiles, operaciones cibernéticas y generación de ingresos procedentes del petróleo.
El plan de EE.UU. para aumentar las sanciones se produce después de que Washington fracasara militarmente en su intento de hacer que Irán reabriera el estrecho de Ormuz.
Las autoridades iraníes han señalado que la única forma de que el tránsito por Ormuz vuelva a los niveles normales es que EE.UU. levante de manera permanente sus sanciones y el bloqueo naval impuesto contra Irán.
Irán ha rechazado los esfuerzos de EE.UU. por aumentar al máximo la presión económica sobre el país y ha señalado que su economía ha logrado hacer frente a sanciones similares durante las últimas cinco décadas.
A su vez, el ministro iraní de Asuntos Económicos y Finanzas, Seyed Ali Madanizade, reaccionó el lunes a las recientes declaraciones de Scott Bessent, y aseguró que Teherán está preparado para las nuevas sanciones de Estados Unidos y afirmó que estas no podrán cortar sus flujos financieros.
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