Uno de los problemas más graves que afronta la sociedad caleña después del terremoto, es sin duda la atención médica, el hospital público de la ciudad tuvo que ser desalojado, por eso en medio de la calle los voluntarios atienden en lo que pueden para remplazar la ineficacia de la administración local y nacional.
Otro problema vital que se afronta es la adecuada alimentación para las personas de los albergues, ante eso las donaciones en toda Colombia han sido eficaces al igual que las empresas que manejan esta línea.
Muchas de estas personas entran cautelosas a sus viviendas por temor a un derrumbe inesperado, algunas están en etapa de desalojo porque temen a las grietas que traspasan los pisos.
Aquí vemos como el ingenio y la pujanza de los caleños hace un poco más llevadera su tragedia, ellos no se han puesto a esperar la ayuda del estado, que en muchos de los casos es tardía o no llega.
Álvaro Altamiranda, Ciudad de Cali- Colombia
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