• Maryam Tahmasebi, nuera de la exvicepresidenta de Irán, Masumeh Ebtekar.
Publicada: miércoles, 12 de agosto de 2026 19:32

Hijo, nuera y nieto de la exvicepresidenta de Irán están detenidos en EE.UU. pese a tener residencias válidas, por lo que denuncian la medida como “un castigo por linaje”.

Maryam Tahmasebi, profesora de psicología y estadística en Los Angeles Pierce College, lleva más de cuatro meses detenida por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos, junto a su hijo adolescente, mientras su esposo, Eissa Hashemi, permanece recluido en un centro separado en Texas.

Durante los últimos 123 días, el adolescente de 16 años y su madre han vivido en un centro de detención de inmigrantes en Dilley, donde él y otros detenidos comparten sus habitaciones con enjambres de cucarachas, arañas y mosquitos, según consta en una declaración jurada. Mientras tanto, su padre se encuentra en el Centro de Procesamiento de ICE del Sur de Texas en Pearsall.

Según Tahmasebi y funcionarios estadounidenses, la familia, residentes permanentes legales con tarjetas de residencia válidas, que había emigrado de Irán hacía más de una década, fue detenida en abril después de que el gobierno estadounidense revocara su residencia permanente.

Hashemi es hijo de Masume Ebtekar, quien se desempeñó como vicepresidenta iraní para Asuntos de la Mujer y la Familia, y también fue portavoz en inglés de los estudiantes iraníes que tomaron la embajada de Estados Unidos en Teherán, conocida entre el pueblo iraní como el “Nido de Espionaje”, en 1979.

Tahmasebi relató que la pesadilla de su familia comenzó el 9 de abril, cuando estaba dando clase y su hijo le envió un mensaje de texto diciéndole que su padre no lo había recogido de la escuela y que no contestaba el teléfono.

Contó que recogió a su hijo, regresó a casa y contactó a la policía porque temía que le hubiera pasado algo a su esposo. Nunca se le ocurrió, dijo, que pudiera haber sido detenido por el ICE.

“Somos residentes permanentes legales con tarjetas de residencia válidas”, escribió Tahmasebi en un relato en primera persona. Afirmó que ni ella ni su esposo tienen antecedentes penales, “ni siquiera una multa de tráfico”.

Hashemi también es profesor y ha dedicado su carrera a la tutoría de estudiantes de doctorado en el departamento de Psicología Empresarial de The Chicago School, según declaró Tahmasebi. Añadió que la pareja había sido mentora de numerosos estudiantes de doctorado, incluyendo veteranos del ejército estadounidense.

Tahmasebi afirmó que creía que, si hubiera algún problema con el estatus migratorio de la familia, el gobierno les notificaría por los cauces legales. Sin embargo, se mostró consternada al descubrir que el gobierno había procedido a revocar sus tarjetas de residencia sin notificarles ni garantizarles lo que ella describió como el debido proceso.

 

Funcionarios estadounidenses declararon en abril que el secretario de Estado, Marco Rubio, ordenó a los agentes de inmigración cancelar la residencia permanente legal de Hashemi, Tahmasebi y su hijo, y que los tres se encontraban bajo custodia del ICE en espera de los procedimientos de deportación. El Departamento de Estado identificó a Hashemi como el hijo de Ebtekar.

Tahmasebi atribuyó la acción del gobierno a los antecedentes familiares de su esposo, afirmando que su madre había trabajado como traductora y portavoz de los estudiantes iraníes que ocuparon la embajada estadounidense en Teherán en 1979, antes del nacimiento de Hashemi.

“Vine aquí porque quería construir una vida para mí y mi familia, una vida definida por mis propias acciones, no por las de nadie más”, escribió, describiendo la situación como un “castigo por linaje”.

Contó que, tras enterarse de que su esposo estaba detenido en un centro de detención de ICE en el centro de Los Ángeles, habló brevemente con él. Él le aseguró que, aunque estaba arrestado, ella y su hijo estaban a salvo.

Al día siguiente, Tahmasebi relató que vehículos del Departamento de Seguridad Nacional rodearon su coche mientras llevaba a su hijo a la escuela.

Dijo que vio cómo esposaban a su hijo adolescente antes de que ambos fueran trasladados durante la noche de Los Ángeles a Texas.

Tahmasebi afirmó que ella y su hijo han pasado más de 120 días en el Centro de Procesamiento de Inmigración de Dilley, mientras que Hashemi ha estado detenido por separado en el Centro de Detención del Sur de Texas en Pearsall.

Añadió que las autoridades rechazaron su solicitud de reunirse con su esposo en Dilley, argumentando que la separación familiar era necesaria en su caso particular.

La separación también ha restringido gravemente su comunicación, dijo Tahmasebi, y a ella y a su hijo solo se les permite hablar con Hashemi durante unos 10 minutos cada dos semanas bajo supervisión.

Aseguró que la prolongada detención ha afectado gravemente la salud física y mental de la familia.

Su hijo, que ha vivido en California durante 12 años y ha asistido al sistema escolar estatal desde preescolar, no comprende por qué está detenido en el país que considera su hogar, dijo Tahmasebi.

Según Tahmasebi, la familia solicitó permiso para abandonar Estados Unidos voluntariamente, pero el gobierno se opuso a la solicitud e indicó que podría apelar las decisiones judiciales que les permitieran salir.

Agregó que la familia sigue sin comprender por qué están detenidos y describió su calvario como un proceso indefinido y punitivo.

“Somos dos educadores de clase trabajadora que habíamos estado viviendo una vida de clase trabajadora en un apartamento alquilado, y nunca habíamos imaginado que algo así nos pudiera suceder”, manifestó Tahmasebi.

Finalmente, hizo un llamamiento al público para que apoyara la liberación de la familia, afirmando que desea que su hijo retome una vida normal fuera del centro de detención.

“Si esto nos pudo pasar a nosotros, una familia respetuosa de la ley compuesta por dos profesores y un niño pequeño, le puede pasar a cualquiera”, escribió.

 En un analisis de Texastribune que recoge el caso del hijo de Tahmasebi, se resalta que este adolescente, identificado únicamente por sus iniciales — SMH — en los documentos judiciales, es una de al menos 60 menores que la administración de Donald Trump ha mantenido en el centro de detención de Dilley durante 100 días o más, superando con creces el límite de 20 días para la detención de niños inmigrantes.

En promedio, los niños en el centro de detención de Dilley pasan allí 25 días, pero en un período de seis meses que terminó en diciembre, ese promedio alcanzó un máximo de 47 días.

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